martes, 17 de junio de 2014

LA LIBERTAD


“Las acciones humanas son la consecuencia de las necesidades sentidas por el individuo, psíquica o físicamente. Abraham Maslow.

La libertad humana se puede definir como la "autodeterminación axiológica" esto es, la plenitud y normalidad del poder de resolverse a actuar, en virtud de una deliberación consigo mismo y de obrar en el sentido dictado por una determinación, normalmente nacida a partir del propio discernimiento.

La libertad en este caso, consiste en una serie de facultades naturales que tiene el hombre para regir sus acciones, donde se destacan, el movimiento manejado por medio de su sistema motriz-corporal; la alimentariedad, esto es su capacidad de nutrirse y asimilar los alimentos por medio de los órganos dispuestos para tal fin; la libertad de pensamiento realizado por medio del intelecto y el cerebro como aparato procesal; y la respiración, la cual está asociada con las demás funciones complementarias del sistema nervioso.

Significa que una persona libre, de hecho se convierte en el verdadero autor de su conducta, pues él mismo determina su condición en función de los valores que previamente ha asimilado y apropiado para sí.

Cuando el sujeto actúa impedido por factores, circunstancias y personas, no tiene plena libertad, o la misma se da en forma disminuida, de modo que ya no puede decirse que él, es el verdadero autor de su propia conducta.

De acuerdo con esto, se dice que la condición previa de la libertad en un individuo, es la captación y asimilación de los valores que lo rigen. En la medida en que un individuo amplíe su horizonte axiológico, podrá expandir paralelamente el ámbito de su propia libertad. Mientras en la medida en que la persona permanezca ciega a ciertos valores, se puede decir que su libertad está restringida.

En todos los casos, la libertad humana debe ir paralela al sentido axiológico y al sentido de responsabilidad, pues de no ser así, ella se convierte en libertinaje.

La postura que niega la libertad humana, es el "determinismo", teoría sostenida por B. J. Skinner que tiene muchos seguidores, este psicólogo conductista rechaza la completa libertad, en función de un fenómeno también real: los condicionamientos en los que vive inmersa la mayoría de la gente y de su dependencia. Sin embargo, en términos generales se denomina determinismo, la idea de que cualquier resultado específico acontece debido a circunstancias anteriores.

Este tipo de tendencia atribuida al filósofo alemán Gottfried Leibniz, afirma que todo lo que se presencia o experimenta en el entorno, independientemente de su aspecto fortuito, sucede debido a la serie de acontecimientos que lo precedieron. La teoría está mejor descrita con las palabras del propio Leibniz: “Nada tiene lugar sin una razón suficiente; es decir, si alguien tiene suficiente conocimiento, siempre puede explicar por qué las cosas pasan de ese modo “.

Recientemente, el concepto del determinismo ha aclarado por científicos como Jacques Monod, premio Nobel de Biología en 1965, quien declara: “Cualquier cosa puede ser reducida a simples y obvias interacciones Mecánicas”.

En el mundo de la mecánica cuántica, un evento cualquiera ofrece una perspectiva muy diferente, producto de la acción de un agente adicional, el cual ha sido ha sido identificado como ‘El libre albedrío’, esto es, el poder de elegir los pensamientos voluntariamente, actuar conscientemente y tomar sus propias decisiones, haciendo prevalecer el deseo y la voluntad.

Uno de los aspectos más importantes de crecimiento en la vida de una persona, es su proceso de liberación.

La libertad puede aumentar o disminuir a lo largo de la vida. Los primeros factores que limitan la libertad del hombre son: la dependencia, cierto tipo de creencias, los condicionamientos propios y los ajenos, las manipulaciones, las emociones sofocantes, las restricciones sociales, la marca de las costumbres y las ataduras que conlleva una enseñanza sesgada o equivocada.

El tipo de libertad aquí planteada se refiere a la libertad interior, que se caracteriza por la aplicación de los valores aprendidos por el individuo, asimismo llamada libertad axiológica, válida una vez que se asimila el sentido racional de los valores, pues es el hombre libre quien elige a voluntad, realzar algún valor o rechazarlo.

Las formas de aplicar la libertad se resumen en el siguiente cuadro:

TIPOS DE APLICACIÓN POR TÓPICO-RADIACIÓN

TÓPICO
TIPO (+)
TIPO (-)
EMPRENDIMIENTO
Inspirada
marásmica
RACIONALIDAD
Versátil
precipitada
SENSIBILIDAD
Previsora
pueril
CORPORALIDAD
Funcional
estática
EMOCIONALIDAD
Admirativa
fingida
CREATIVIDAD
Imaginativa
rústica
ESPIRITUALIDAD
Sobresaliente
insignificante
CORDURA
Maleable
rígida
EMOTIVIDAD
Original
imitada
FORMALIDAD
Franca
falsa
LÓGICA
Flexible
inflexible
SENSATEZ
Emergente
desdeñosa
Dennis Hebron.

Es más, según ciertas corrientes de filosofía oriental, las bases cosmológicas del funcionamiento natural de las cosas, explican cómo la naturaleza floreció debido a su cambio evolutivo constante y lo hizo sin obstruir su evolución natural. Al mostrar un ejemplo contrapuesto, llega el argumento que las normas fiscales, los tabúes y la naturaleza misma del hombre, responden a la obediencia de normas artificiales impuestas por una jerarquía dominante, que impiden el despliegue libre y espontáneo del individuo, de forma que se permita forjar un desarrollo satisfactorio, en pleno acuerdo con su propia naturaleza.

Por lo tanto, la libertad hoy conocida llega traumatizada después de una serie de argumentos vinculados con la forma de tomar decisiones, ello sin disponer de una vía libre contextualizada, haciendo entonces que ciertas decisiones propias que serían deseables a partir de aquellos argumentos que permiten el desarrollo armónico, no lleguen del modo como enseña la naturaleza, como mecanismo para asegurar la prosperidad del individuo y en consecuencia, obtener el desarrollo del bien común.

Dicho de otra manera, la libertad no existe, cuando una persona es ciega ante los valores. Entonces, actuar libremente significa adoptar y aplicar un valor, o igual rechazarlo de forma consciente. Cuando no existe uno o varios valores establecidos en la mente del individuo, su conducta simplemente estará orientada, por instintos, reflejos, hábitos, condicionamientos, inclinaciones inconscientes, presiones externas, etc., y nunca como resultado de su propia decisión.

La percepción de los valores es indispensable para que se consolide un acto libre y debe ser visto desde varias perspectivas. La importancia de adoptar distintas perspectivas se puede resumir posiblemente con el ejemplo del álgebra, que muestra claramente los beneficios derivados de contemplar las cosas desde distintos ángulos. En matemáticas, cualquier ecuación no es otra cosa que dejar sentados dos o más modos diferentes de describir algo.

La utilidad de contar con dos o más modos de ver las cosas, en vez de uno, es tan grande, que constituye la piedra angular de la grandiosa ciencia matemática.  El hecho de que haya dos o más modos diferentes de contemplar algo a ambos lados del signo "igual", posibilita el distinto manejo de la interpretación del todo, para llegar a una misma respuesta. Existen dos modos de percibir los valores:

1.      En forma conceptual. Que se logra por medio de explicaciones teóricas, ejemplos o descripciones más o menos aproximadas del objeto valuado.
2.      En forma intuitiva. Que se logra por medio de una vivencia en la cual se capta, se aprecia y finalmente se adopta ese valor como tal, dentro del mundo personal del sujeto cognoscente.

Para que se pueda dar la libertad axiológica, debe existir la posibilidad de un conocimiento holístico o intuitivo de uno o varios valores similares o contrapuestos. Sin este tipo de conocimiento, diferente al conocimiento conceptual, no es posible que se dé el concepto de libertad axiológica que conduce al valor moral. En otras palabras: para elegir la aplicación de un valor, primero hay que conocer y apreciar su concepto en cuanto a él mismo y en lo posible, a su opuesto.

Para disponer de un manejo simple de las clasificaciones de la libertad, sencillamente se ha divido dos:
1.      Libertad-de: Que significa no tener ataduras o limitantes. Estar libre de obstáculos, de vínculos o de restricciones, sean estos de orden físico o de orden moral.
2.      Libertad-para: Que significa ser libre de decidir los medios para alcanzar un objetivo o para realizar un valor o para llegar a una meta. Esta libertad de orden interno y reside en la voluntad.

Sin embargo, la libertad humana no es absoluta, pues siempre hay barreras que la limitan, y a veces, hasta anulan la libertad plena de la conducta humana. El estudio de las limitaciones, proporciona mayor claridad para la comprensión de las acciones humanas ante la vida real. En la medida en que falta libertad, el acto humano pierde su calidad y llega a convertirse en un simple acto del hombre. A pesar de ello, la libertad puede conquistarse e incrementarse, a partir del mayor nivel de desarrollo y madurez obtenido por cada uno. Afortunadamente, existen métodos y procedimientos psicológicos que fomentan éste gradual crecimiento de la libertad personal.

“La libertad está en ser dueños de la propia vida”. Platón.


Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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viernes, 13 de junio de 2014

LOS IMPEDIMENTOS



En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros”. Nicolás Maquiavelo.

Existen muchos impedimentos que no permiten al hombre disponer de libertad interna total, entre ellos se destacan:

ü  La Ignorancia. Consiste en la falta de conocimiento, es un obstáculo ya que para elegir algo, es preciso saber. El mejor consejo para obtener la libertad es abrir horizontes, que muestren nuevas posibilidades. Muchos fracasos se deben a una elección incorrecta, por ignorar otras opciones que estarían en mejor consonancia con las cualidades del sujeto.

ü  La Violencia. Es una fuerza de origen externo, sea física o psíquica, ante la cual es muy difícil o imposible resistirse. Ella puede debilitar la libertad del sujeto, hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta asumida en los momentos de su presión-acción.

ü  El Miedo. Consiste en la perturbación emocional producida por una amenaza inminente, y se constituye en un obstáculo ya que en casos extremos de terror o pavor, puede producir un bloqueo completo de las facultades superiores, causando que todo lo que se ejecute en esos momentos, pierda el carácter de acto racional humano, pues el sujeto así influenciado, no puede responder racionalmente ante ello.

ü  La Ira. También conocida como cólera o enojo, al igual que otras emociones intensas o las pasiones, producen una fuerte limitación en la capacidad de elegir libremente. Emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el amor, son respuestas funcionales orgánicas de adecuación o de inadecuación a los eventos, y producen aceptación o de rechazo, por parte del sujeto cuando percibe una situación ya sea afín o discordante al estímulo que las impulsa. La emoción llevada a cualquier extremo, recibe el nombre de pasión. La palabra "sentimiento" expresa casi siempre lo mismo que la palabra “emoción”, sólo que el primero se refiere a un fenómeno persistente, mientras el segundo es casual.

ü  Los Desajustes Psíquicos. Son trastornos clínicos que debilitan la libertad, debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa y a lo que le dicta el autoconcepto producto, de emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia, entre los cuales, se destaca la neurosis.

Más allá de lo anterior, gráficamente, se indica que poner un dedo sobre la estufa caliente, informa a la persona cuál puede ser un resultado futuro a partir de la repetición de la misma acción.

De la misma forma que recibir la dieta de los padres sobre lo que se ha comer, marca la tendencia de la alimentación desde una etapa temprana. Es más, por ejemplo, ser abusado, desencadena que se evite aceptar la bondad y se pierda la confianza.

Las sucesivas experiencias de cada momento, dan la retroalimentación, que a su vez permiten ajustar la lente de la de la vida. En una escala sociológica mayor, las creencias son en su mayoría, determinadas por los medios que controlan el acceso a la información y por la estructura comunitaria, incluida la educación, pues son estas instituciones, las que determinan los juicios y definen los comportamientos que son esperados, como resultado de estos ser recompensados o castigados.

La investigación antropológica sostiene que la visión del mundo dominante para el siglo XXI, muestra que la amenaza de guerra se sigue considerando como un medio viable o necesario de la solución de problemas, o que el hambre es inevitable para algunas personas en este planeta; y que además, es adecuado para algunos sistemas, la imposición de impuestos y el control de los actos de los demás, aún en contra de su voluntad.

Todo ello da como resultado una élite bien organizada, que es la que posee los sistemas a través de los cuales se difunde la información, se determinan los valores y se toman ciertas decisiones verdaderamente trascendentales.

En general, la gente conoce el rumbo del camino de sus creencias y el impedimento que representa seguir ciegamente su mandato.

Empezó siguiendo los líderes natos tribales, que pasaron luego en forma "real" a ser gobernantes, para derivar en señores feudales que asumieron la connotación de nobles, y a su vez dieron paso al dominio de la Iglesia, hasta llegar al "Estado-gobierno”; más tarde el control pasó a manos de la burocracia que se fortaleció por la posesión de empresas, muchas de las cuales aún ejercen cierto grado de control, y por último llegó el dominio de los grandes bancos, que manejan las empresas, los estados y sus gobernantes, instituciones que aparente y visiblemente permanecen en posición de dominio, sin detentar el verdadero poder, ya manejado en otros estratos.

En la parte superior de la pirámide de poder, se ubican unos pocos individuos, por lo general, miembros de sociedades secretas como el Consejo de Relaciones Exteriores, la Mesa Redonda, el Instituto Real de Asuntos Internacionales, el Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral, entre otros. Ellos, usan los medios de comunicación, la educación, las pirámides farmacéuticas y los militares para controlar todo y para dar forma a la estructura del pensamiento, y por tanto, impiden el comportamiento libre, ya sea de forma subliminal, o través de manipulación de la mente en formas sutiles; aun cuando si llega a ser necesario, pasan a usar la coacción y la violencia.

Para el observador, resulta de vital importancia considerar las fuentes que inducen la motivación y que proveen la financiación de aquellos medios que están dando forma a la actual visión del mundo: las fuentes de noticias, los modelos a seguir, todo centrado en organizaciones científicas y religiosas, en los empresarios, en la educación, etc.

Hoy, se está en la carrera de un mundo en poder de pocos ricos, con miles de millones de personas sometidas a sufrir su mandato y su maltrato e impedidas de ciertos derechos naturales. Son pocas muy las voces que se alzan independientes como por ejemplo: la sección de análisis de la dominación global del Programa Prosperar y no por accidente, sino como respuesta, por medio del desarrollo de un plan deliberado.

Resulta difícil imaginar la visión del mundo que tienen las personas que se pasan el día y la vida planeando como explotar a los demás, sin importar que se les cause sufrimiento o inclusive, llegan hasta la eliminación de las voces que se les oponen. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta este fenómeno, cuando se quieren proteger unos de otros, de la misma forma como se debe cuidar el hogar planetario, para desviar la dirección que la humanidad lleva hacia un constante deterioro.

Si la base de la educación fue la intimidación, o si enseñó que estaba bien el estar bajo control o que ser controlado y que ser dependiente tiene sentido, entonces lamentablemente, los sistemas políticos y económicos actuales, no recompensan esta enseñanza y por el contrario impiden el crecimiento de las personas. Ahora bien, libertad es la capacidad de resolverse a obrar a partir del discernimiento y la deliberación, con plenitud y normalidad. Para su adecuada aplicación se destacan las siguientes formas:

Ø  Libertad de conciencia moral, para alcanzar una vida sana, coherente y equilibrada desde el interior del ser.
Ø  Libertad de expresión, para comunicarse y poder difundir las ideas y promover el debate y la discusión abierta.
Ø  Libertad de reunión como garantía para asociarse con cualquiera, especialmente con aquellos que comparten ideales y trabajan por los mismos ideales.
Ø  Libertad gobernar y ser gobernados y para elegir responsable y pacíficamente a los gobernantes.

Por todo ello, la libertad parece ser el bien más preciado que posee el ser humano. Sin embargo, del buen uso de la libertad y del discernimiento, nace la responsabilidad moral individual, como causas primigeas, que producen los efectos resultantes traducidos en actos humanos, pues si ambos elementos han coexistido en la toma de una decisión, también a su efecto conjunto, se le atribuye la imputabilidad del acto.

Ahora bien, si el acto imputado va en contravía del sentido moral, se juzga que el hombre ha obrado mal; más si el acto está de acuerdo con el sentido moral, se juzga que el hombre ha obrado bien; he aquí el origen de la calificación del mérito o desmerecimiento de las acciones humanas. Por consiguiente, los elementos que con responsabilidad moral rigen los actos humanos, adquieren el carácter de ley y en su violación o tergiversación, se construyen paradojas que sumergen los principios morales, en aparentes laberintos sin salida.

Una paradoja, del latín paradoxus, derivada del griego, es una figura retórica que consiste en la utilización de expresiones sobre situaciones que envuelven una franca contradicción. Significa que, más allá de las condiciones contradictorias, ambos factores presentados, resultan válidos, reales o por lo menos, verosímiles. Por ejemplo, he aquí algunas de las muchas paradojas que trae consigo la modernidad, que afectan las buenas costumbres e impiden la aplicación actual de unos sanos conceptos de libertad:
ü  Se producen más bienes, sólo para alimentar los cerros de basura con más desperdicios.
ü  Se cuenta con más comodidades, aunque con menos afecto.
ü  Hay nuevos avances médicos y peor salud.
ü  Día a día se pierde el bienestar, a cambio de la codicia.
ü  Hay más oficios y menos motivos de desarrollo.
ü  Se estudia más y se aprende menos.
ü  Se cuenta con mejores medios de comunicación, aunque se falta o tergiversa la verdad.
ü  Se vive en la búsqueda de grandes utilidades, mientras ha desaparecido la generosidad.
ü  Se tienen más lujos de superficialidad rampante, aunque menos solidaridad.
ü  Se dispone de muchos bienes y de poco sentido de compartir.
ü  El cariño se cambió por interés.
ü  Prima el beneficio propio, sobre el bien común.
ü  Se obtiene más tecnología y se construyen grandes obras, mientras se debilita el carácter.
ü  Se amplían los horizontes, aunque se aumenta la miopía del ser.
ü  Hay más entretenciones, aunque auténticamente se disfruta menos.
ü  Se gana en preparación, aunque se pierde la razón.
ü  Se miran las estrellas, aunque no se revisa el contenido de los sentimientos.
ü  Se ha entrado conocer la estructura de la molécula, sin siquiera entender la emoción.
ü  Se vive de prejuicios, sin captar la necesidad de comprensión.
ü  Se generan más conflictos, mientras se reduce la tolerancia y se dan menos soluciones.
ü  Se ha cambiado la amabilidad, por apatía.
ü  Se agotó el afecto y dio paso a la indiferencia o al rencor.
ü  Se habla mucho y se cumple muy poco.
ü  Son tiempos de vanidad sin medida y de moral desechable.
ü  Se despilfarra el tiempo, sin darle un uso adecuado.
ü  Se transporta y comunica con mayor facilidad, aunque no hay cercanía con el prójimo.
ü  Se prefiere la pérdida de tiempo, al aprovechamiento del mismo.
ü  Se vive más tiempo, aunque con menor calidad de vida.
ü  Se planea más, aunque se consigue menos.
ü  En el afán, se atropella la calma.
ü  Se cuenta con nuevos inventos, mientras se pierden los valores.
ü  Se cuenta con más bienes, aunque con menos principios.
ü  Se obtienen más títulos, mientras se agota el sentido común.
ü  Se abusa de los denominados “placeres”, aunque se deteriora el alma
ü  Se odia con tal frecuencia e intensidad, mientras el perdón ha pasado al olvido.
ü  Son tiempos de abierta elección, aunque no propiamente de acierto en su escogencia.
ü  Y miles de paradojas más.

Qué triste es ver cómo se ha perdido el verdadero sentido de la vida; resulta lamentable que tantos años de desarrollo, se hayan vuelto en contra de la ética del ser humano. Empero, aún no se ha perdido toda la esperanza, en este punto se debe recordar que una premisa de la ley polaridad reza: “…todas las paradojas pueden reconciliarse", esto sucede gracias a la existencia del principio de la gradualidad, que indica que se puede retornar al sendero, paso a paso.

El ejercicio habitual de los deberes relativos a determinado género de acciones, constituye una virtud; no obstante, la infracción frecuente de dichos deberes, que descaracteriza el sentido moral, se constituye en vicio. Así, se pretende enmarcan los deberes del orden individual y social del hombre, hacia lo que en el fondo deben abarcar, esto es, consolidar los verdaderos principios éticos, incluidos los de honestidad, justicia, benevolencia y sabiduría.

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan. George Carlin.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

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Autor: Daniel García Vanegas.

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martes, 3 de junio de 2014

LOS VALORES (II)


“No vivas en el pasado, no te ilusiones con el futuro. Trabaja en el presente para ser lo que ahora estás siendo”. Budha.

Recordando que la axiología permite identificar los sistemas de funcionamiento interno del individuo, así como la valoración de su influencia en las percepciones, decisiones y acciones propias de las personas, se puede continuar con éste análisis.

Sin embargo, lo que sí está claro en todas las tendencias del pensamiento, es que los valores pueden diferenciarse con base en su grado de importancia y pueden ser conceptualizados en términos jerárquicos, en cuyo caso, algunos de ellos, poseerán una posición más preponderante que otros, según sea el caso.

Ahora, si bien no existe una ordenación única de los valores pues los criterios valorativos son cambiantes de acuerdo con las variaciones del tiempo, el medio y su contexto, algunos filósofos, entre ellos los alemanes Nicolai Hartman, Heinrich Rickert o Max Scheler buscaron una respuesta a esta falencia.

Este último, luego de múltiples propuestas, intentó elaborar y tipificar una adecuada jerarquía de los valores, la cual desembocó hacia 1941 en la clasificación básica, hoy conocida como:

‘LA ÉTICA AXIOLÓGICA’  incluye:

TIPO DE VALORES
CONDICIONAMIENTO
Sensibles
Por sí mismos: Agradable y Desagradable.
Por referencia: Útil e Inútil.

Vitales

Noble y Vulgar, Sano y Enfermo, Enérgico e Inerte, Fuerte y Débil.
Espirituales
Estéticos: Bello y Feo.
Éticos: Justo e Injusto.
No éticos: Conocimiento y Error.

Religiosos

Asignados: Santo y Profano

Esta clasificación ya destaca, en función del principio de la dualidad, el hecho que cada valor tiene un contravalor que lo complementa o anula.

Más adelante en 1973, Milton Rokeach en su libro: “La naturaleza de los valores humanos” agregó la distinción fundamental entre los valores de tipo instrumental y los finales, al relacionar los modos de conducta o valores morales, frente los valores terminales, estos últimos referidos a estados deseables de existencia (paz, libertad, felicidad, bien común) conceptos que contribuyeron con la clasificación detallada que ofrece el profesor Ricardo Marín Ibáñez en su publicación “Valores, actitudes y objetivos en la educación” (1976) la cual diferencia siete grupos.

Sobre dichas bases, hoy en día la clasificación más extendida es la siguiente:

1.      Valores económicos de uso y de cambio. (Técnicos y utilitarios);
2.      Valores biológicos vitales (Salud, educación física, higiene);
3.      Valores sensibles. (Placer, alegría, esparcimiento);
4.      Valores estéticos. (Belleza: real, literaria, musical, pictórica);
5.      Valores intelectuales. (Conocimiento: humanístico, científico, técnico);
6.      Valores morales. (Individuales y sociales); y,
7.      Valores trascendentales. (Cosmovisión, filosofía, religión).

Dentro de la anterior clasificación, los valores más relevantes son los morales, ya que éstos dan sentido y mérito a todos los demás.

De muy poco sirve tener salud, inteligencia, fe, comodidad o belleza, si no se practican la honestidad, la bondad o la justicia. La ausencia de valores morales es un asunto triste y lamentable, porque su carencia hace menos humanos a los hombres.

Es más, para intentar llegar a una coherente jerarquización axiológica, se hace necesario adoptar criterios definidos, a partir de los cuales se logre establecer una escala de categorías de los valores.

Por ello, algunos de dichos criterios se esquematizan a continuación, siguiendo un orden alfabético:

ü  Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona, su educación y las necesidades que forzan su aplicación.

ü  Complejidad: Los valores obedecen a multiplicidad de causas, requieren complicados análisis, juicios y decisiones.

ü  Concientización: La forma en que se refleja un valor en la conciencia da su propia significación, ya sea individual o colectiva.

ü  Deseabilidad: Los valores conllevan en sí mismos, elementos atractivos que los hacen deseables.

ü  Dinamismo: Los valores se transforman con el paso del tiempo y con las épocas.

ü  Durabilidad: Los valores se reflejan a través del curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer, es más fugaz que el de la verdad.

ü  Elegibilidad: La culminación del acto moral, así como asimismo el logro de los sistemas éticos, se alcanzan al elegir las finalidades que se realizarán en la vida.

ü  Expresividad: que por un lado define las necesidades cambiantes del ser humano y por otro fija la significación positiva de los fenómenos naturales y sociales para la existencia y desarrollo de la sociedad.

ü  Flexibilidad: Los valores cambian junto con las necesidades y experiencias de las personas.

ü  Finalidad: los valores y su práctica tienen como objetivo mejorar la calidad de vida

ü  Funcionalidad: Los valores cumplen la función de ser reguladores internos de la actividad humana, y pueden coincidir en mayor o menor medida con el sistema objetivo general de valores.

ü  Independencia: Los valores conforman un dominio de objetos independiente de la realidad.

ü  Integralidad: Cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

ü  Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros son apreciados como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; son individuales y se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida.

ü  Polaridad: Todo valor que se presenta en sentido positivo y cuenta con uno negativo y viceversa. Cada valor conlleva por lo menos un contravalor.

ü  Presencia: Los valores están siempre presentes, sea en la personalidad, en la sociedad o en la cultura humana.

ü  Satisfacción: Los valores producen satisfacción en las personas que los practican.

ü  Trascendencia: Los valores trascienden el plano concreto y van más allá, dando sentido y significado a la vida humana y a la sociedad que los aplica.

ü  Universalidad: Todos los seres humanos independientemente del grado cultural y de civilización que dispongan, poseen su propio sentido cívico, ético o moral.

ü  Voluntariedad: Los valores están ligados a los actos voluntarios, pues son calificados como buenos o malos. Proceden de la voluntad y no de las obras que llevan a cabo.

Los valores no son normas de conducta, pues las normas son reglas para comportarse de un modo determinado, mientras los valores no obedecen a ese tipo de obligatoriedad predeterminada.

Acá, se hace necesario establecer una diferenciación entre valores morales y éticos.

Valores morales, son aquellos de orden práctico que perfeccionan íntimamente al individuo, haciéndolo más humano, con mayor calidad como persona.

En general son aprendidos, relativos y cambiantes. Surgen primordialmente del aprendizaje obtenido por el influjo de la familia y del entorno. Son intrínsecos en su génesis y extrínsecos cuando son reconocidos por otros, quienes son sus observadores o beneficiarios.

Considerando el nivel de mayor o menor incidencia social, se habla de valores morales públicos o cívicos. Estos tienen que ver con el respeto, la tolerancia, la honestidad, la solidaridad, la igualdad, la lealtad, el trabajo y la responsabilidad, entre otros.

Por su parte, los valores éticos son aquellas estructuras del pensamiento que se mantienen preconfiguradas en el cerebro, de cara a atender la necesidad de supervivencia.

Los valores éticos son medios adecuados para conseguir la realización a partir de actuaciones privadas o personales. La Justicia y el bien son los valores éticos fundamentales o básicos.

Todos los otros valores de carácter ético, no son sino concreciones de los ya mencionados. Se destacan amistad, la autenticidad, la creatividad, la felicidad, el placer, la profesionalidad, la ternura y tantos otros.

Los contravalores muestran la otra cara de la moneda del comportamiento humano y están regidos por conductas socialmente rechazadas, sea por negativas, erradas, inconvenientes, inmorales o sin escrúpulos que se oponen a los sanos principios de la moral y la ética, de forma que generan desconfianza, desprecio y rechazo por parte de los demás, inclusive llegan hasta ser castigados por parte de las normas sociales.

La deshonestidad, la deslealtad, el egoísmo, la injusticia, la irresponsabilidad, la intransigencia, la intolerancia y la traición, son unos pocos ejemplos, de aquellos considerados, malos comportamientos.

Los valores tienen que ver con los efectos que sobre las personas, sobre la sociedad o sobre el medio ambiente que generan tanto las conductas y las costumbres, como las decisiones. De manera que valores básicos como la paz y la felicidad, sólo se pueden construir sobre escalas de valores individuales y sociales sanas y sólidas. La toma de conciencia sobre la trascendencia y la necesidad de resaltar los valores, representan para todas las personas, un reto inestimable.

El ser humano no sabe vivir sin valorar y permanentemente vive el proceso. Se valoran las acciones, las personas y los objetos del entorno; normalmente no se tiene una actitud indiferente y pasiva frente a la realidad, sino que se la valora y se actúa en concordancia.

Un valor es entonces, una cualidad, una propiedad o una característica que, atribuida a acciones, personas u objetos, justifica una actitud positiva o preferencial hacia ellos, generada a partir de una compleja serie de condiciones intelectuales y afectivas que suponen, la estimación, la toma de decisiones y la debida actuación lejos de fanatismos.

Simplemente, las personas valoran al preferir, al estimar o al elegir unas cosas, en lugar de otras; valoran al formular metas y propósitos personales y lo hacen libremente mediante la aplicación de fuerzas que parten de creencias, intereses, sentimientos, convicciones, actitudes, juicios de valor, acciones, etc.

“Fanático es aquel que no puede cambiar de opinión, ni tampoco quiere cambiar de tema. Winston Churchill.


Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

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Autor: Daniel García Vanegas.

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