martes, 20 de mayo de 2014

ÉTICA Y MORAL (II)

“El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre, sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas infundiendo el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir, es la simple voluntad de vivir.” Simone De Beauvoir

Si se asume el término bueno o bien, en un sentido práctico, puede decirse que es aquello objetivo que mueve a voluntad por medio de ciertas representaciones de la razón y no, a partir de causas subjetivas, utilizando razones válidas para su realización en cualquier ser racional.

Para que un acto sea moralmente bueno, deben ser buenos los tres factores fundamentales que lo motivan, ellos son:

1.      El sujeto: objeto-contenido, esto es, tanto lo que se hace, como la materia del acto.
2.      El predicado: circunstancias o aquellos factores y aspectos que determinan y precisan el objeto. Corresponden al quién, al cuándo, al cómo y al dónde, entre otros.
3.      El fin: intención o motivo del acto, esto es, aquel propósito para el cual se produce el mismo.

Basta con que uno de estos tres factores sea malo, para hacer que todo el acto en conjunto resulte malo, ya que aún el fin bueno, no justifica la utilización de medios malos.

Según Kant, si el ser humano dependiera sólo de la sensibilidad, sus acciones estarían determinadas por impulsos sensibles, si fuera únicamente racionalidad, entonces serían determinadas solo por la razón.

Pero el ser humano es al mismo tiempo sensibilidad y razón, y es ésta posibilidad de elección, la que determina la libertad o libre albedrío y la que hace de él, un ser autónomo.

Los actos son influenciados por la conciencia, ésta, como parte de cada ser humano y como norma subjetiva, tiende a ser moral, ya que se apoya tanto en los principios morales inculcados, como en el sentido moral que le acompaña.

Los principios morales son expresiones de la ley moral natural, por eso al obrar de alguna manera contraria a la propia moral, con frecuencia se dice que el observador no se siente bien con lo que hizo, porque su conciencia le dice que no ha debido hacerlo, lo que en el fondo se considera, un remordimiento de conciencia.

En general, el individuo procura obrar con conciencia recta, lo que supone un proceso de auto-reflexión o de consulta a los demás, para de esta forma ir adquiriendo una conciencia formada y madura.

El problema se plantea entonces cuando el individuo está bajo la forma de conciencia perpleja o de conciencia dudosa; la conciencia perpleja supone un conflicto de deberes y se tiene que inclinar por el que parece más fuerte o imperioso, mientras que en la conciencia dudosa, se debe descartar para salir de dudas y luego formar una conciencia moralmente cierta.

En resumen, la moral debe definirse como el código de buen comportamiento dictado por la experiencia del género humano para servir como patrón uniforme de la conducta tanto de los individuos, como de los grupos.

Atenerse a los códigos morales de la sociedad en que se vive, sería equivalente a mantener una conducta ética.

La existencia de la ley moral, aplica en las relaciones que establecen los individuos entre sí, aun cuando se pueden presentar con alguna frecuencia diferencias de criterio.

En un primer nivel, la costumbre evita y resuelve tales diferencias. En segundo nivel, el derecho y las leyes serán quienes las regulen y solucionen.

Pero existe un sector de las relaciones humanas, en el cual, por su carácter, o bien personal, o bien perteneciente a una escala de valores y creencias, donde ni el derecho, ni la costumbre tienen influencia.

En esta esfera es entonces donde aparece la acción de la moral. En ella se encuentran una serie de valores y normas, cuyo cumplimiento o incumplimiento, no conlleva consecuencias físicas, económicas, ni legales. Es el individuo mismo, su propia apreciación y valoración como ser humano, quien se ve afectado o beneficiado, del mal o buen proceder moral aplicado.

El seguimiento o no de la costumbre, la observación o no de la ley, no hace a la persona más o menos digna, tan solo la hace más o menos tradicional o más o menos legal.

Un convicto criminal, no es menos persona por haber violado la ley, sino por haber faltado al precepto moral implícito en la ley (no matar, no robar), o a la obediencia de la ley establecida como valor moral.

Entonces, se puede determinar un sector de comportamiento humano que supera la simple descripción de los hechos o la explicación por sus causas.

Es un sector donde el comportamiento, independiente de sus particulares objetivas o concretas, entra en las dimensiones abstractas de lo bueno y lo malo.

Los valores morales son de orden práctico, pues miran las acciones del hombre en cuanto proceden de su voluntad y no de la obra que llevan a cabo. Ellos determinan el valor de la persona humana y son relativos y cambiantes. Igual, son intrínsecos e instrumentales en el individuo y pasan a ser extrínsecos, al ser socialmente valorables.

La ética

Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu destino
Y tu Destino será tu vida…. Mahatma Gandhi

El sentido más antiguo de la ética nace del griego ethika, y deriva en éthos, “comportamiento o costumbre”. Éthos, asimismo es el suelo firme, el fundamento de la praxis, la raíz de la que brotan todos los actos humanos.

Originariamente significaba "morada" o "lugar donde se habita" y con el tiempo, terminó por señalar el tipo de "carácter" o el "modo de ser" que se obtiene mediante la fuerza del hábito y no, por naturaleza.

Dicho hábito sea, peculiar o adquirido de la persona, nace "por repetición de actos iguales”, en otras palabras, los hábitos son el principio intrínseco de los actos, aquellos con que se acuña el alma.

La ética sin embargo, no prescribe ninguna norma o conducta ni manda o sugiere directamente qué se debe hacer.

Su cometido, aunque pertenece al ámbito de la praxis, es mediato, no inmediato, y consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente una moral y cómo ha de ser aplicada la misma posteriormente, a los distintos ámbitos de la vida social.

El venezolano Joaquín Trincado, en su libro: “Filosofía Austera Racional” define la ética, como: “La rama de las ciencias filosóficas que investiga las leyes de la conducta humana, para formular las reglas que convienen al máximo grado de la evolución psicológica y social del hombre”.

El objetivo que le corresponde a la ética en cuanto a disciplina filosófica, es esclarecer, reflexionar y fundamentar la moral como experiencia humana, en búsqueda de la profunda realización del Ser.

Estudia concretamente, qué actos son: "buenos" o "malos", "correctos" o "incorrectos", "justos" o "injustos". En general, la ética estudia el bien, entendiendo éste, como aquello que perfecciona la naturaleza.

La ética es una reflexión sobre el hecho moral que busca las razones que justifican que se utilice un sistema moral u otro, e incluso que se aconseje.

Por lo tanto, se podría definir la ética como aquella parte de la filosofía que ha de dar cuenta del fenómeno moral en general que trata de la moral y de las obligaciones que rigen el comportamiento del ser humano en medio de la sociedad.

Aristóteles dio la primera versión sistemática de la ética que dice que: Es el compromiso efectivo del ser humano que lo debe llevar a su perfeccionamiento personal.

Es el compromiso que se adquiere consigo mismo de ser siempre más y mejor persona. Se refiere a una decisión interna y libre del individuo que en sí no representa una simple aceptación de lo que otros piensan, dicen o hacen.

Aunque toda división es de alguna manera arbitraria, si es lo suficientemente práctica como para hacer comprender toda la gama de dilemas que son objeto de la reflexión filosófica de la ética, resulta aceptable.

Los contenidos de la ética, se dividen en tres grandes ramas:

1.      Ética Fundamental que se preocupa de las condiciones epistemológicas que debe considerar la reflexión sobre los principios y las teorías en las que se basan los juicios morales. Ella pone en evidencia las distintas concepciones antropológicas y cosmológicas que subyacen a las teorías éticas. Teniendo en cuenta la reflexión de los "fundamentos", es la ética que con su metodología reflexiva y racional propia, anima a que los seres humanos pongan en práctica lo recto, en las circunstancias concretas de su vida.

2.      Ética de la Persona: que se preocupa de los dilemas éticos que se suscitan en el ser humano cuando, como individuo, es puesto en relación con sus semejantes. Comprende entre sus ramas fundamentales, a la Bioética que a su vez comprende a la ética bio-sanitaria, a la psico-ética y a la ética sexual, considerada la ética de las relaciones interpersonales familiares, amistosas y la ética que corresponde a la relación de los pequeños grupos humanos llámese del barrio o el vecindario, entre otras.

3.      Ética Socio-Política: que ocupa de aquellos dilemas suscitados en ámbitos que trascienden a las relaciones interpersonales y tienen lugar en la sociedad o en las instituciones, aun considerando que en principio la ética es de carácter personal. En esta última confluyen, la ética de la dinámica política, la ética de los sistemas económicos, de las relaciones laborales o comerciales, la ética de los medios de comunicación, ética de masas, etc.





Los Problemas de la Ética

La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona, ya que desde la primera infancia se capta por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre se resulta afectado por ellas, sea en forma de consejo, de orden o en otros casos como una marcada obligación o prohibición; más eso sí, siempre establecidas con el fin de orientar e incluso determinar la conducta humana.

Puesto que las normas morales existen en la conciencia de cada quien, esto provoca que existan diferentes puntos de vista y por ende, se suscitan problemas en el momento de considerar las diferentes respuestas existenciales que ejercen las personas frente a ellas.

Algunos de estos problemas se mencionan a continuación.

El Problema de la Obligación Moral, está íntimamente ligado con el tema de los valores ya que normalmente se dice que lo que se hace por obligación, es impuesto y pierde todo mérito, en cambio, cuando el acto se realiza por propio convencimiento, éste adquiere valor moral.

Con esto se da a entender que la obligación moral le quita al individuo la única posibilidad de ser autónomo, al no actuar de acuerdo con su propia moralidad y con su propio criterio. Pero hay que aclarar también que una cosa es la obligación entendida como coerción externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores imbuidos en la conciencia de una persona.

La entendida como coerción externa, es como una obligación, y fomentar su uso para favorecer la coexistencia social, puede crear en los individuos una falsa moral o el mal uso de esta, al favorecer más en beneficio propio que el de la sociedad. En cambio la moral la basada en los valores internos, obedece exclusivamente al propio criterio del observador.

De ahí la importancia de inculcar ciertos valores morales y de ética, como principios de vida, fomentando de este modo el carácter humanitario y cooperativo hacia los otros y por ende, hacia la sociedad. La condición de la denominada Libertad Humana, no es del todo real, ya que todo individuo está de cierta forma condicionado por una sociedad en la cual toda persona actúa bajo una presión social, cultural o laboral.

De todas formas, considerando que la ética y la moral, permiten conservar el valor de la conciencia en sí misma, lo que permite al observador, actuar con base a un criterio propio. El problema de fondo radica en la incompatibilidad de la libertad humana, frente a las normas morales, o sea en el conflicto que presenta el ser, con el deber de ser.

En términos prácticos, se puede aceptar que la ética es la disciplina que se ocupa de la moral, de los asuntos que competen a los actos humanos exclusivamente, y que los califica como buenos o malos, a condición de que ellos en todo caso sean libres, voluntarios y conscientes. Igual, puede entenderse cómo el cumplimiento del deber, es relacionarse adecuadamente con lo que se debe o no se debe hacer. Tal como se indicó, la ética busca la perfección de las personas, estudia de modo más concreto, qué actos son "correctos" o "incorrectos", "justos" o "injustos", o en líneas generales, cuáles son: "buenos" o "malos".

La ética estudia el bien, entendiendo por bien, aquello que perfecciona la naturaleza. La ética pretende la realización de la persona humana mediante los valores. Asimismo, no sería equivocado, de manera alguna, interpretar el concepto de ética, como la real moralidad de la conciencia.

En resumen, la Ética tiene por objeto formal "la valoración de la actividad del hombre, en su carácter más humano".

Por consiguiente y en el fondo, trata de definir cuál es la actividad propiamente humana, su valoración específica y muestra las otras propiedades y consecuencias que concurren en la acción humana. Como rama de la filosofía, le interesa el estudio de la esencia de los actos humanos, donde con su praxis, trata de esclarecer cuáles son las características propias de todo acto humano. Una de ellas, es la libertad, pues sin ella no hay acto humano sino acto individual y la condición indispensable de un valor moral, es el acto humano libre, es decir, un acto ejecutado por iniciativa propia. Otro aspecto fundamental que ha estado conectado con la ética desde los tiempos de Aristóteles, es el tema de la felicidad.

La felicidad en éste caso particular, puede definirse como la actualizac
ión de las potencias humanas, es decir, la realización y el ejercicio de las facultades naturales y demás capacidades del hombre. Cuando el hombre pone a funcionar sus potencialidades, la consecuencia natural es la obtención de felicidad. Además y por mucho, éste es el fin último, propio del hombre. El ser humano está hecho para ser feliz. Por ello, desde el punto de vista de la filosofía y la psicología, la felicidad es la consecuencia normal del funcionamiento correcto del ser.

Posición que comparte la ética emersoniana citada por José Ingenieros (1951) que dice así:

"... el mal no existe en el mundo como entidad positiva sino como una ausencia del bien. Lo que suele llamarse mal sería un simple no bien o menos bien; la maldad humana sería una incapacidad para la virtud,... una ausencia de la gracia natural... La gracia natural puede adquirirse y desarrollarse para el hombre, siendo el mismo una parte de la divinidad, lleva en sí la capacidad para el bien, una partícula de gracia capaz de florecer..."

Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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martes, 13 de mayo de 2014

ÉTICA Y MORAL (I)

“Las actitudes son más importantes que las aptitudes”. Winston Churchill.

En el lenguaje corriente, los términos: ética y moral se manejan de manera ambivalente, es decir, se toman como sinónimos o con igual significado. Sin embargo, bajo un análisis más inteligente, entre ellos existen muchas similitudes; aunque al igual, hay profundas diferencias.

Si bien por antonomasia, las raíces se acercan al mismo origen, es ‘la costumbre’, la que da una verdadera significancia a la forma cómo se va aclarando el concepto, con el paso del tiempo.

La moral es aquel conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones, entre otras, de un colectivo que forma un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y debidamente establecida.

Así, aun cuando ambas, la moral y la ética son disciplinas normativas que definen el bien y el mal que están por encima de lo físico y que encaminan al individuo hacia la aplicación de los valores, ellas son básicamente diferentes en lo siguiente:

ü  La ética reposa en la razón, y depende de la filosofía; tiende a ser universal, por la abstracción de sus principios y se relaciona con el conjunto de normas que vienen del interior del individuo.

ü  La moral por su parte, se apoya en las costumbres; tiende a ser particular debido a la concreción de sus objetos y además, está regida por un conjunto de normas que provienen del exterior, o sea, están dadas por el entorno social que las impone como válidas.

Ahora bien, se acepta que un comportamiento es moralmente aceptable, cuando se ajusta a lo prescrito por el conjunto de normas que conforman un código moral.

Según esto, el carácter fundamental de la moral está basado en la obligación, pues su desacato conlleva la imposición de sanciones y su obediencia, integra y conduce a su aceptación.

De otro lado, la ética procura dar explicación al contexto de las normas morales. Ella expresa su origen histórico, su influencia social, su validez y fundamentación dentro de los diferentes sistemas políticos, filosóficos, religiosos o corporativos.

Se colige entonces que la ética conforma la teoría explicativa de la moral. Es más, como no existe una única moral universalmente válida, está en manos de la ética comparar y explicar, los diferentes factores sociales o religiosos que dieron lugar a su implantación.

Se afirma que la moral es subjetiva, por cuanto su validez depende de la aceptación del observador y su validez en el fondo, está asociada con un problema de creencias.

En cambio, la ética por sí misma, busca explicar y justificar objetivamente los diversos sistemas morales, a partir de antecedentes, hechos, condiciones y relaciones sociales concretas y comprobables que marcan las diferencias.

En el proceso de distinción entre ética y moral, en principio existen tres niveles:

1. En el primer nivel está la Moral, esto es, las normas que rigen los comportamientos, cuyo origen es externo al individuo y contienen una acción impositiva hacia el sujeto.

2. En el segundo, está la ética conceptual, compuesta por el conjunto de normas que tienen un origen interior en la mente del individuo, las cuales pueden coincidir o no con la moral establecida, cuya principal característica, es su carácter íntimo, autónomo y fundamental.

3. El tercer nivel se encuentra la ética axiológica que es aquel conjunto de normas de conducta, propias de las personas, obtenidas a raíz de su reflexión sobre la jerarquización y valía de los valores.


La moral

El término moral, etimológicamente, proviene de la palabra latina "mores" que significa la costumbre, proveniente del griego, “mos-moris”.

Es el nivel de apropiación del comportamiento donde se encuentran inmersos los sentimientos, las tradiciones y el carácter.

La Moral tiene una significación más amplia que el vocablo de la ética, pues en tal caso, es todo lo que se somete a todo valor, mientras antagónicamente, inmoral, es lo que se opone a todo valor y amoral, implica que carece de moral, como por ejemplo, los actos reflejos que no pueden ser evaluados ni como buenos, ni como malos.

Fiedrich Hegel filósofo alemán (1770-1831) ha distinguido dos tipos de moralidad, él consideró que ante la moral: La mera buena voluntad es subjetiva e insuficiente; se hace menester que la buena voluntad no se pierda en sí misma, o si se quiere, no se tenga simplemente la conciencia de que se aspira al bien. Como el cumplimiento del deber, es abstracta, para que ésta llegue a ser concreta, es preciso que se integre a la obediencia de la ley moral, la cual se manifiesta como objetiva, a través de las normas, leyes y costumbres de la sociedad”.

Todo ser humano tiene sentido moral y conciencia moral. El primero dice lo que está bien o mal, moralmente hablando. La segunda, es la valoración que da la moralidad sobre un acto concreto.

Desde el punto de vista moral, para lograr una sana convivencia, es necesario que predominen comportamientos orientados hacia el armónico desarrollo de la vida individual y social.

Dicha tendencia se la debe imponer el individuo con carácter habitual y permanente, para así calificar sus propias acciones, constituyendo por este medio, el sentido moral individual.

Las acciones del hombre, sean estas instintivas o habituales, espontáneas o reflexivas, son los elementos básicos, constitutivos de la conducta.

El sentido moral, es el resultado de una evolución psicológica, cuyos factores integrales son de tipo intelectual, emocional y volitivo.

El intelecto o razón, juzga, aprueba o desaprueba el acto; el elemento emocional-afectivo da la respuesta que emana de los sentimientos y el volitivo, en general, tiene una tendencia natural, hacia el bien.

El comportamiento está constituido por acciones, y son éstas las que llegan a señalar la tendencia de la moralidad. El sentido moral es vivencial, pues solo puede ser conocido mediante la experiencia de lo vivido y aprendido.

Se reconoce entonces que los valores morales perfeccionan al individuo íntimamente, haciéndolo más humano y lo dotan de mayor calidad como persona.

Los mismos surgen en el individuo por influjo del ejemplo y la enseñanza desde el seno de la familia, ya que allí se incluyen los principios morales tales como observancia, respeto, tolerancia, honestidad, responsabilidad, trabajo y lealtad, entre tantos otros.

Para que se dé esta transmisión de valores, es de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas más significativas en la vida de cada uno: padres, hermanos, parientes y posteriormente amigos, maestros, vecinos y demás personas relacionadas.

Es además definitivo el modelo de actuación que dichas personas significativas muestran al niño, de forma que exista una debida coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Por ejemplo, fe es la virtud que permite creer y confiar en lo que otros afirman, es la verdadera convicción, el soporte de la credibilidad, de la lealtad y de la fidelidad, ventajas que se otorgan a los demás, en grado sumo.

La buena fe, es entonces el predicado de la integridad, de la justicia y de la honestidad y es la preocupación que mueve la colaboración, pues se opone a la mala fe o a cualquier intención malvada. Ella, se convierte en el axioma fundamental del deber, para asumir las propias obligaciones.

El obrar con lealtad o de buena fe, muestra que el individuo cumple de forma activa y con honestidad, es congruente con un determinado nivel de ética, el mismo recomendado por las sanas costumbres sociales, las cuales representan en el fondo, las más correctas formas morales establecidas por la comunidad.

Así, los usos sociales y las buenas costumbres morales que imperan en cualquier sociedad civilizada, son las piedras angulares que sirven caso a caso, para apreciar el alcance de la buena fe o por lo contrario, las consecuencias derivadas de la ausencia de ella.

La buena fe, no se relaciona con aspectos de ignorancia o de inexperiencia, sino con el franco rechazo al fraude, al engaño, al astuto ocultamiento de la verdad, lo en resumen no es otra cosa que la eliminación de ciertas prácticas de conductas lesivas frente a los demás.

La buena fe, es sinónimo una forma de actuar leal, recta y honrada. Este concepto se entiende mucho mejor, cuando piensa en el funesto significado de su opuesto, o sea, el actuar con la mala fe.

En general, obra mal quien pretende sacar provecho, beneficios o utilidad de los demás, sin aplicar una suficiente dosis de probidad o pulcritud en favor de aplicar las buenas costumbres.

Por lo tanto, la mentira como una actitud rechazable, sólo se llega a admitir para justificar exiguas razones, vinculadas con la más necesaria y estricta autoprotección individual o con la prevención de mayores males, sobre todo, cuando se usa en la búsqueda de resguardo general que aunque no del todo plenamente justificada, se atenúa su empleo, si con su presencia se producen muchos más beneficios que los perjuicios que se dan ante su ausencia.

Desde siempre, grandes pensadores han rechazado la mentira, sobre todo, cuando va en contra del interés público, pues admitirla produce una atmósfera asfixiante, socando la confianza de todos, puesto que la presencia de la fe y la confianza en los demás, son las condiciones básicas para lograr una sana convivencia dentro de una ordenada sociedad.

Las comunidades, sólo pueden funcionar, bajo una clara presunción de probidad, debido a que no existe un vínculo más fuerte, o que solidarice más a los hombres que la existencia de la absoluta confianza, producida en justificación de las palabras entre ellos intercambiadas.

Allí, en el fondo, subyace la verdadera importancia del reconocido: “valor de la palabra”.

Está claro entonces que la buena fe, rechaza la mentira, el engaño, el fraude, la malversación, la falsedad, la deslealtad, el embuste y todas las demás manifestaciones de naturaleza lesiva o nociva.

Como se reconoce fácilmente, tanto ahora, como desde hace muchos lustros, el derecho a la verdad y a la lealtad, repele la mentira y la deshonestidad que como ley natural, ha sido ya reconocida por los principios generales del derecho de los pueblos y resulta de común aceptación, ello, en pro de una nítida confianza para obtener una mejor convivencia entre los seres humanos.

Los anti-valores denigran las relaciones humanas y socaban la confianza. Las causas de su presencia son diversas y en muchos casos combinadas.

Se destacan el egoísmo, la mala influencia de ciertos medios de información, los conflictos familiares, los padres irresponsables, la pobreza y muchos otros comportamientos negativos adicionales.

Pero sobre todo ello, es el mal funcionamiento del sistema educativo, desvinculado de las necesidades del individuo, el que no destaca la necesidad de cumplir con los deberes y la moralidad, y resulta negligente en la valoración de aspectos como el engaño, la agresividad, la envidia, entre otros, como producto de una clara inconsciencia moral, en la formación de la persona.
El hombre recto que respira verdad, a través de su vida, va tomando decisiones y realizando actos. La repetición de ciertos actos, genera hábitos y ambos determinan las actitudes. De este modo, el hombre viviendo, se va haciendo a sí mismo.

Tanto el carácter, como la personalidad son obra del mismo hombre, su tarea moral de formar su propio carácter probo, para toda la vida.

El carácter rige la conducta y ésta, por medio de sus acciones, llega a señalar la tendencia de la moralidad inherente a cada uno.

Los instintos y las pasiones, entorpecen la formación del sentido moral, ambos son resultado de impulsos momentáneos, carentes de razón en su inicio y por tanto, no están subordinados al discernimiento.

“El impulso instintivo de naturaleza inconsciente no puede confundirse con el razonamiento intelectual”. Anónimo


Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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martes, 6 de mayo de 2014

EL DESDOBLAMIENTO

“Tengo la certeza de que hay que pensar en los demás, como nos gustaría que los demás pensaran en nosotros.” J.P.Garnier.

La teoría del desdoblamiento del tiempo, promovida Jean-Pierre Garnier Malet, busca mostrar la posibilidad de ver al observador actuando como receptor y emisor de energía constante, en un intercambio de información para permitir construir el futuro.

Jean-Pierre Garnier Malet doctor en Física francés, especializado en mecánica de los fluidos, propuso, en 1988 que a partir del comportamiento cuántico, el tiempo se segmenta. La aplicación científica de esa teoría, permitió explicar la llegada de planetoides al cinturón de Kuiper, para luego transpolar su aplicación, hacia el funcionamiento del mecanismo de los pensamientos y de la vida.

Incluso en contra de lo que recientemente se creía comprobado, Garnier Malet afirma que gracias a su aporte, puede comprobarse que no sólo el tiempo se desdobla, sino que el ser humano quien también lo hace, siguiendo las pautas de la misma ley.

Su descubrimiento fue avalado en el año 2006 por la revista científica norteamericana American Institute of Physics, de New York, primero, por posibilitar la predicción y después, por permitir constatar la llegada de planetoides al sistema solar, entre otras aplicaciones científicas.

La teoría del desdoblamiento, afirma que el cuerpo, es asimismo energía que puede proyectarse hacia el futuro, extrayendo información válida, desde esa realidad paralela, la cual, por intuición es trasladada a la existencia presente. Según Garnier, cuánticamente hablando, de cada instante que se vive, una pequeñísima partícula del tiempo corresponde a información mental que recibe el inconsciente, la cual versa, sobre el comportamiento futuro de la energía propia del Yo alterno.

“Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Así, entre dos instantes perceptibles, siempre hay un instante imperceptible. El fenómeno del desdoblamiento del tiempo, da como resultado que el hombre viva tanto en el tiempo real, como en el cuántico, este último, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales; su mecanismo memoriza el mejor y lo transmite al que vive en el tiempo real. Jean-Pierre Garnier.

En ese lapso de tiempo imperceptible, pasa mucho tiempo. Explica que sí se puede viajar a velocidades prodigiosas, entonces, un microsegundo se convierte en un día entero. Inclusive al regreso, no se sabe que se ha ido, puesto que sólo se ha estado ausente un microsegundos El doctor Garnier, explica que el fenómeno funciona tal como lo hacen las imágenes subliminales de las de las películas que de cada 25 imágenes por segundo que se proyecten en una pantalla, sólo se ven 24, porque la número 25 pasa desapercibida para el sistema consciente, aun cuando el cerebro per se, si dispone de la capacidad de captar de forma subliminal, aquella información que aporta esa última imagen, aún no advertida por el consciente.

De similar manera, el “Yo”, esto es, lo que energéticamente se es realmente, se desdobla dentro del cuerpo físico, dando lugar a la existencia consciente del presente, y esa energía que también forma parte de cada uno, por ser la encargada de los viajes en el tiempo, asume la búsqueda del mejor modo de preparar el futuro.

Este tipo de información, se asimilará y transmitiría al “Yo” material, principalmente durante las horas de sueño paradoxal profundo que es cuando se tiene en uso la máxima actividad cerebral, entonces allí, se da el intercambio entre el cuerpo energético y el corpuscular. Y es éste intercambio, el que permite arreglar el futuro que ha sido creado durante el devenir del día anterior, lo que hace que al día siguiente, su memoria en mayor o menor grado, resulte transformada.

Si bien es difícil controlar el pensamiento, en especial durante el transcurso del día, dicha situación cambia justo antes de conciliar el sueño, así que si se logra tener la debida concentración por un minuto, basta entonces con que durante ese pequeño lapso se controle y dirija los efectos de la actividad. Esta es la manera de conectarse con esa parte energética, llámese el doble o ser interior, para pedirle que busque las mejores soluciones.

De ahí, la vital importancia que le da a la intuición, al pensamiento positivo y al instinto de supervivencia.

“Se podría decir que entre el Yo consciente y el Yo cuántico se da un intercambio de información que permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. Lo que en física se llama híper-incursión, fenómeno que  está perfectamente demostrado”.

Dicha propiedad física hoy conocida como la “onda-partícula” ha sido desarrollada e investigada por el también físico francés Louis-Victor de Broglie y avalada por el propio Einstein, demuestra que también las partículas se desdoblan en corpúsculos y ondas de energía.

Los cuerpos, materia al fin, siguen los parámetros de la misma ley, con propósitos definidos aunque en el fondo y por ahora, resultan ignorados por el ser humano. La teoría del desdoblamiento de Garnier Malet, daría sentido al cumplimiento de ese propósito.

Según esta teoría, se habla de pensamientos que crean futuro, ello, para poder utilizar dicha información subliminal que resulta aún inadvertida, y que llega al cerebro gracias al aporte del “Yo energético”, por tanto, resulta imprescindible cuidar la pureza de los pensamientos. Ellos permanentemente están imaginando posibles futuros para el actor, y en muchos casos, son los que ponen barreras, para la realización de un hipotético mejor futuro.

Cierto es que de continuo, y dependiendo de las circunstancias, la mente presenta elucubraciones de lo que puede pasar, o lo que se debería hacer de cara al futuro personal. Se suele tender a creer más en el acaecimiento del peor futuro que se logra imaginar; en general, se temen toda clase de imprevistos indeseables, o se imaginan desenlaces nefastos ante circunstancias puntuales.

Esa tendencia inclinada hacia pensamientos negativos, dice Garnier Malet, propicia que la energía “exploradora” del futuro, busque los parámetros que le indica la mente negativa, provocando realmente un futuro poco halagüeño. Sin embargo, si se piensa en positivo, prestando atención al dictado de la intuición en relación con la resolución de conflictos, ese otro “Yo viajero” invocado, traerá de “otra dimensión”, la información correcta, para preparar un futuro simultáneo satisfactorio.

El intercambio, se realiza a través del agua del cuerpo. Ese intercambio de información permanente, es el que crea el instinto de supervivencia y da fuerza a la intuiciónfabrican eventos potenciales por medio del pensamiento, si por ejemplo se piensa en una catástrofe, ese potencial ya se inscribe en el futuro y puede sufrirlo cualquiera. De manera que la conclusión propuesta es: “No pienses en hacer a los demás lo que no quisieras que los demás pensaran en hacerte a ti”.


No se trata de una ley moral ni filosófica, pues ella responde a una simple ley física.

Bien, se trata que el consciente, deje totalmente las riendas al Ser Interior; las noches están para eso. La noche no sólo permite borrar potenciales no deseados, sino que también, cómo se indicó, produce la información que guía los pensamientos del día siguiente.

Sin embargo asegura el físico francés que si se imagina o se desea algún perjuicio para otra persona, al final acabará por recibirlo el emisor, ya que ese es el decreto de lo que se proyecta como “orden de búsqueda” a la parte energética.

El pensamiento correcto debería estar basado en los elementos más diáfanos posibles, sobre todo, con relación a los mandatos dados en los instantes cercanos a la conciliación del sueño, momento en el que se establece el mayor intercambio de información posible, entre los “Yo”,  ahora desdoblados

“Se dispone de dos tiempos diferentes al mismo instante: un segundo, medido en un tiempo consciente que equivale a miles de millones de segundos potenciales en otro tiempo imperceptible, el tiempo de las probabilidades, en el que se pueden construir cosas, cuya experiencia, es posible pasar luego, al tiempo consciente otra propiedad conocida en física conocida como la dualidad de la materia; es decir, una partícula es a la vez corpuscular (cuerpo) y ondulatoria (energía).

Se es a la vez cuerpo y energía, esta última capaz de ir a buscar informaciones a velocidades ondulatorias. Hoy en día es muy difícil controlar el pensamiento, pero justo antes de quedarnos dormidos tenemos un minuto, y basta con que durante ese minuto se controle: esa, es la manera de conectar con la parte energética, llamémosla el doble, para pedirle que solucione los problemas”. Jean-Pierre Garnier Malet.

La teoría del desdoblamiento del tiempo, tiene numerosas implicaciones científicas y prácticas.

“Permite comprender mejor el mecanismo de la vida y el funcionamiento de los pensamientos y explica cómo usar mejor las intuiciones, instintos y premoniciones”.

Por ser conceptos de física cuántica abstractos y hasta difíciles de entender, Garnier explica con sencillez el concepto y se centra en dar consejos para aplicar el uso de la teoría, en el día a día.

“Tenemos un cuerpo muy bien hecho que nos permite proyectarnos en el porvenir: ir a ver el futuro, arreglarlo y volver para vivirlo. Y es durante la noche cuando tenemos la capacidad de arreglar ese futuro que hemos construido durante el día. Podemos ver los peligros antes de vivirlos por medio de la intuición, y borrarlos”.

Frente a la Ley de Desdoblamiento del Tiempo, se debe proceder a revisar dualidad entretejida del tiempo- No tiempo, ya que su unión, marca un camino de retorno a la esencia. El ego del observador activo, trata de corregir tanto la percepción, como la calibración del Ser,  ambos  vigentes desde el máximo pasado. Por tanto, corresponde a la energía de los corpúsculos, tomar las riendas para conducir  al Habitante Interior, hacia el acercamiento al máximo futuro, en busca dilucidar la mejor posibilidad que guíe cada acto del Ser.

Con mayor razón, si se tiene en cuenta que para el primer observador la ecuación es: Energía + Propósito = Materia

Entonces como por arte de magia, sucede el simple desdoblamiento con referencia a la esencia que corresponde al viaje realizado en el carruaje de la experiencia.

Según Alejandra Casado, el inicio del desdoblamiento, se suscitó cuando la ‘Existencia’, produjo la  comparación básica de “cómo sería no ser”, y a partir de allí, es cuando el explorador queda atrapado en nuevas e innumerables experiencias muchas de distorsión que aunque pueden ser similares, nunca son repetitivas.

No se trata de un error en el origen, es un simple cambio de propósito, eso sí, condicionado cada experiencia, a su inexorable  retorno al inicio.

La explicación gráfica que muestra el Ser dentro del plano cartesiano X,Y, indica que X corresponde a la presencia del tiempo, mientras  Y, marca su estado actual en el eje cero (0) ya que corresponde a la existencia y a la energía vital.

Entonces, para la abscisa X antes de cero, es pasado desde su distorsión original y en este caso se llama Alpha,  mientras que después de cero, es futuro u Omega.

El eje de  X corresponde a la experiencia física-biológica, la cual conlleva la carga gravitacional regida por el instinto, la cual es complementada con el Campo cuántico, definido por el propósito y válido portador de la intuición.

“El pasado es combustible de la iluminación, como herramienta  para descargar el sufrimiento”. J.P. Garnier

Una estructura más completa, muestra los elementos que intervienen en el desdoblamiento del tiempo, tanto en su comportamiento horizontal, como en su conformación vertical  de acuerdo con sus niveles de desarrollo.

INFRAESTRUCTURA DE ELEMENTOS

En ella se definen tres entidades, donde la primera es la desdoblada que muestra la composición cuerpo, emoción y razón, establecidas para engrandecer el alma que es su doble sutil, manifiesto en forma de energía pura o de mensajera. De allí, para completar la escala, sólo falta lograr la comunión con el Yo Soy, tercera entidad  o campo cuántico para alcanzar una entera realización- En todo caso, el tiempo presente, es sólo una función de intercambio entre el máximo pasado y el máximo futuro.
  
“Con anticipación, el observador se puede  activar para regresar al origen. Cada día dará un paso en ese sentido. Dennis Hebron.


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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Autor: Daniel García Vanegas.

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martes, 29 de abril de 2014

EL AHORA

“Si quieres conocer el pasado mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.” Proverbio japonés.

En el cimiento de todo accionar humano está la búsqueda del deleite y el beneplácito que no es otra cosa que la persecución de esa permanente sensación deliciosa, de sutil complacencia que resulta de vivir el instante actual, sin el peso del ayer, ni del mañana, pues durante la existencia, todos los engaños provienen de vivir el presente desde la memoria, sin llegar a introducirse completamente en cada instante de vida, como sería lo ideal.

No es que no haya niveles de conciencia o que algo impida recorrerlos, sino que esto sólo se puede hacer desde el fugaz ahora, esto es, desde éste mismo instante presente y precioso en el cual se respira; sin embargo, en esencia parecería que nadie toma consciencia, ni dispone de la presencia del tiempo, pues sólo, El Ahora está presente y al mismo tiempo se escapa en cada instante, mientras engañosamente, el observador cree que vive del ayer y hacia el mañana.

Planificar el momento en que se tendrá tiempo para ser consciente de las sensaciones, es dejar de hacerlo ahora y en cierta forma proyectar no llegar a serlo jamás; es algo así como hacer listas de momentos de conciencia futuros que nunca llegan, porque siempre se están haciendo nuevas listas de momentos futuros que en el fondo, exclusivamente pertenecen a la inconsciencia.

Vivir en el pasado no requiere valor, pues ya se conoce, vivir en el futuro no requiere temple, pues no ha llegado. Vivir El Ahora, requiere de una naturaleza dispuesta a explorar la realidad, sin procurar que su devenir, encaje en el ese diseño previo preconcebido y que forma parte de un sueño que se hizo de ella.

El principio filosófico más extendido y aceptado en las culturas modernas, pregona que la felicidad eterna, es el fin último del hombre y recuerda que cualquier momento de felicidad, es sólo una pequeña muestra de lo que puede llegar a ser la esperada sensación de felicidad perenne.

Esos instantes especiales son sólo propiedad del ahora y cada uno de ellos, únicamente se presenta en su debido momento. Bueno que luego se recuerden, es el retorno a la experiencia.

La más elevada sabiduría oriental predica: “En la vida, encuentra El Ahora y encontrarás la puerta del éxito”.

Parafraseando su significado, puede decirse frente a cualquier actividad: “Encontrar El Ahora, es encontrar la decisión justa”.

La actuación perfecta se logra con la debida sincronización.

El ritmo, la secuencia, la cadencia y la fuerza, se conjugan simultáneamente en un sólo instante, para que como por arte de magia, interactúen, lo hacen cada instante, así que el observador se habitúa.

Ésta sana suma de energías combinadas y muchas más, simplemente componen: “El Ahora”. El tiempo y la mente son inseparables, así que al aislar el tiempo de la mente, esta se detendrá, a menos que se escoja usarla.

El ego, identificado con la mente permanece atrapado en el tiempo, debido a la compulsión de vivir casi exclusivamente a través de la memoria y del instinto de anticipación, lo cual genera una ocupación interminable frente al pasado y una preocupación latente ante el futuro, creando en consecuencia una negativa a reconocer y a honrar el presente.

La compulsión surge porque el pasado da la identidad y el futuro contiene promesas de realización en innumerables formas. En la práctica, ambas situaciones son ilusiones.

En el ámbito espiritual, el tiempo es una ilusión. Lo que el observador percibe como precioso, no es el lapso tiempo, sino el único instante que está presente en el tiempo: El Ahora. Este es ciertamente, lo único valioso.  En cuanto más se enfoque el observador en sentir el tiempo, sea pasado o futuro, más se diluye El Ahora, perdiéndose lo más precioso que hay.

Nunca nada ocurrió en el pasado, ocurrió en El Ahora. Nunca ocurrirá nada en el futuro; ocurrirá en El Ahora… Lo mismo que la luna no tiene luz propia, sino que puede solamente reflejar la luz del sol, así el pasado y el futuro son sólo pálidos reflejos de la luz, el poder y la realidad del presente eterno. Eckhart Tolle.

Es precioso porque es único. Es todo lo que hay. Se trata del presente eterno que es el espacio en donde se despliega la vida, como factor constante. La vida es ahora. No ha habido nunca un momento en el que la vida no fuese El Ahora, ni nunca lo habrá.

En segundo lugar, El Ahora, es el único punto que puede llevar al observador más allá de los confines limitados de la mente. Es el único punto de acceso al reino sempiterno, sin requerir del tiempo o de la forma.

Lo indescifrable, es que aunque que en todo momento o siempre es El Ahora, algunas veces no parece así ante el resultado obtenido, pues algunas veces parece pronto y cuando no es pronto, resulta tarde y si se espera mucho, aún podría ser nunca. Por ello, sólo existe un momento adecuado para obtener la realización plena.

“Recuerde, El Ahora no pasa rápido, sólo pasa profundamente”. Anónimo.

Resulta incómodo perder El Ahora, pues ello aparta al observador del presente. Cuando se pierde “El tempo” se falla. Tempo en este caso, resulta ser la total conjugación armónica del tiempo y el ritmo.

Cuando se pierde el equilibrio y la sincronización, se produce cierta desalineación y desconcentración, se falla en el ritmo y por tanto, se traba la motricidad y hasta se llega a dificultar el proceso de pensamiento. Resulta inútil intentar corregir de modo consciente cada uno de los elementos constituyentes por separado, ya que la mente no puede ajustarlos todos simultáneamente por falta de capacidad.

Sólo el “Yo interior” lo puede lograr, siempre que como condición mínima, el individuo se sitúe a propósito en real su punto de ubicación y a continuación, encuentre El Ahora.

El secreto para encontrar el ritmo, es encontrar El Ahora profundo, puesto que el Ser dispone de una inmensa inteligencia apozada en el inconsciente.

Si bien la mente produce una serie de ideas consecutivas, sólo el inconsciente tiene la capacidad de desempeñar millones de funciones y transformaciones simultáneas, con absoluta precisión y certeza, y sorprendentemente, es capaz de hacerlo en todo momento, sin mostrarlo.

Los detalles son importantes si se pretende que el desempeño resulte perfecto, para lograrlo, se debe empezar por trasformar profundamente El Ahora y distinguir claramente la sutil y dinámica línea divisoria consciente que pasa entre el pasado y el futuro, y ella misma confluye en El Ahora.

Dicen las enseñanzas del Zen que hay que saber diferenciar la situación vital, de la vida misma. La primera, es un argumento netamente mental que existe en el tiempo, mientras la segunda, es el instante de la vida real que se ubica exclusivamente en el Ya, en El Ahora.

Sumergirse en el momento presente y permanecer en quietud mientras la acción sucede, es el secreto de realización de la acción extraordinaria.

El presente permite organizar la acción y realizarla con coordinación e inteligencia. Pensar para visualizar está bien y resulta ser un proceso necesario; sin embargo, pensar demasiado para llevar a cabo una decisión, también puede llegar a estropear el resultado.

Mientras tanto, en ningún momento se debe olvidar al ‘Ego’; ese descomunal tropiezo invisible que se atraviesa en el camino de la realización, junto con la porción de la mente consciente que lo mueve, mecanismos que se han venido entrenando incansablemente durante toda la vida, para interponerse entre el Ser y El Ahora.

Es por medio de la interferencia, como ellos logran tomar el control de la acción.

Se trata de fuerzas que se contraponen, pues mientras la mente se ocupa de fantasear o de distraerse, el ‘Yo Interno’, intenta concentrarse, convirtiendo dicha interacción, en un permanente juego de nunca acabar.

Todas las distracciones, son intentos del ego y de la mente por conservar el dominio del devenir de los sucesos, puesto que la mente se rehúsa a renunciar a su dominio, manejo y autoridad, mientras el ego, pretende seguir alimentando su inmensa vanidad y lo hace en todo momento.

El ego, ese motor del ente hílico que en uso de sus artes de seducción y vestido con sus mejores galas, se presenta como el más fiel amigo del hombre, puede llegar convertirse en el peor enemigo de la trascendencia del Ser, misión a cargo de la Pneuma o espíritu, y que en el caso que la psique o alma, no inyecte en forma suficiente y oportuna las dosis de humildad necesarias para corregir la inmensa corriente generada por la ponzoñosa vanidad propia del primero, se produce una pérdida de reconocimiento del Ser interior”. Dennis Hebron.

Ante la presión, los nervios se derrumban, ya que la lógica es lineal, por lo tanto, no es tan profunda, como profunda puede ser la sabiduría del Ser que es holística.

Sin embargo, por otra parte la tensión proveniente de la prevención, bloquea la información, cortando la fluidez del inconsciente.

El miedo por ejemplo, causa paralización afectando el desarrollo y resultado de la acción, la cual con preferencia, exige toda la posible relajación que se pueda alcanzar.

Es el momento de dejar atrás el mundo de la abstracción mental del tiempo, de librarse de la mente loca que le drena la energía vital al Ser y así despertar del profundo sueño del tiempo, para ubicar el presente.

La relajación mental, es un valioso secreto espiritual, el mismo que en la India se llama “Aliento sutil” o “camino hacia el alma”.

Sumergirse profundamente en el Ser, es disponer del poder para organizar la acción con sincronía y obtener una fuerte focalización en función del propósito y así poder realizarla por fuerza de la inteligencia. Aliento sutil, también es sumergirse en el presente, cuyo acto esencial, se asimila con meditar.

La respiración que como antes se destacó, es un hecho fisiológico, resume y proyecta todo lo que las células hacen en esencia, pues a cada estado de ánimo, le corresponde un tipo de respiración específica. Si se quieren encontrar y reconocer los niveles más profundos de la mente y del cuerpo, la respiración es la guía más confiable, incluso va mucho más allá del alcance del pensamiento, pues éste puede engañarse o engañar, y hacer creer que todo está bien, en cambio, resulta imposible esconder estados como el miedo o la incomodidad que se manifiestan en las latentes expresiones de la respiración.

La respiración siempre está y permanece en El Ahora, mientras los pensamientos y las emociones se pueden mover o contener voluntariamente dentro de un amplio espectro de tiempo, espacios definidos por la mente según lo desee, aún sin tener que llegar a enfrentarlos. Entre más lejanas se encuentren la tensión y la resistencia, el observador logrará permanecer en forma más relajada, auténtica y natural.

El caos y la ansiedad, se constituyen en capas visibles del comportamiento que se asemejan a cortezas superficiales de la realidad. La vida quiere ser ordenada por la naturaleza desde su interior y para ello, es necesario abrir la puerta del entendimiento total. Una vez conocido que: “La puerta está abierta”, el objetivo es logrado con mayor profundidad y quietud, así, el Ser sabrá cómo lograr la maestría suficiente, para realizar la acción debida. Consecuentemente, la real maestría consiste en encontrar un estado espiritual exaltado y convertirlo en una experiencia habitual.

La clave de la vida consiste en aprovechar al máximo el momento presente, relegando el pasado a su enseñanza y tomando en paz la expectativa del futuro.

Se hace entonces una analogía del tiempo, con el manejo de tres cargas sobre los hombros a la vez. Una pesada, corresponde al pasado que lleva el abrumador peso de las penas, los fracasos y las heridas que si no, se curan, siempre sangran. Otra que puede ser no menos agobiadora, si no se maneja con el debido cuidado o si se le permite a lo esperado, obedecer a los miedos, la indefección, la cobardía o desfallecencia. Pero hay una carga que se puede hacer más liviana y fácil de llevar que es la que contiene las dificultades y alegrías de un solo día, el de hoy. Llevar por anticipado la carga del mañana junto con la del ayer, resulta inmanejable. Es un error cargar los tres sacos simultáneamente pues cada uno tiene su espacio en el tiempo.

Un sano proverbio dice: “Bástale a cada día con su afán”,

El día es para crecer y la noche para descansar. En la línea del tiempo El Ahora es la realidad, es el presente. Sucesivamente cada instante muere, dando campo a un nuevo momento, el cual, irrebatiblemente se convierte, en la única y verdadera posesión del ser viviente, así que cada día, se convierte en una vida entera en miniatura y su paso se siente, en la proporción de la motivación individual para vivirla.

La realización de cualquier actividad, por exigua que esta sea, se convierte si así se desea, en un viaje hacia la maestría, siempre y cuando se cultive bajo un estilo suave, sencillo y natural, similar al que se logra al transitar por un bien delineado sendero a lontananza. Igualmente, la maestría se pierde fácilmente cuando se es muy severo o estricto consigo mismo o con los demás; también se extingue, cuando se actúa indolentemente, igual sucede, cuando por negligencia, se da espacio a la ignorancia, o se permite a sí mismo el abandono, hasta llegar a la desidia.

“Si te sientas en el sendero, ponte frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo andado”. Proverbio japonés.

Ahora bien, no se debe olvidar que el funcionamiento del Ser, involucra permanentemente al ego, elemento siempre presente en el accionar del ente, el cual pretende determinar lo que el ser debe hacer, cómo se debe hacer y por ello lucha incansablemente, buscando figurar, ser el protagonista y mantener el control.

La mente a su vez, indica lo que hay que hacer y especialmente se refugia en recordar los elementos que considera influyentes; mientras los nervios, aquellos que permiten actuar, también participan activamente, dictando las emociones, así algunas de ellas resulten nocivas como son por ejemplo: la autocrítica, la duda y la pérdida de confianza, entre tantas otras.

Cuando los tres impulsos hablan al tiempo, esto es, el ego, la mente y los nervios, y en especial cuando hay contradicción entre ellos, parece entonces que hablara una confusa multitud, así que resulta necesario hacerlos callar, porque entre todos o alguno de ellos, dañan la armonía y por tanto, se interponen obstáculos en la correcta ejecución de la decisión escogida hacia la acción conveniente. Como resultado de la existencia de esta separación, no se percibe la unidad y por tanto, el individuo debe aprender cuando el sentido de la unidad se aleja y entonces, debe propugnar con toda su capacidad y a cualquier costo, encontrarla de nuevo.

Parte de la solución es prometerse que no se luchará contra sí mismo, pues armónicamente, pues el distanciamiento no es propiamente tener indiferencia o pasividad, sino alejarse para desde afuera, desarticular el ego, centrándose en activar el ‘Yo Interno’, y rindiéndose ante él sin temores, sin pretender ejercer el control y evitando emitir juicios perniciosos.

Distanciamiento, es entonces, tener una o varias visiones panorámicas de lo mismo, sea desde afuera, desde lo alto, desde lejos, desde cerca, desde adentro y desde cualquier otro ángulo que le sea posible acceder.

“Todo momento es frágil y huidizo. Por hermosos que sean, no pueden conservarse los momentos del pasado. Por gozosos que sean, no pueden guardarse los momentos del presente. Por deseables que sean, no pueden atraparse los momentos del futuro. Pero la mente se desespera por fijar el río en un solo lugar, poseída por las ideas del pasado o preocupada por las imágenes del futuro, mientras que pasa por alto la simple verdad del ahora. Quien pueda disolver el tiempo en su mente, descubrirá de repente el Tao a sus pies, y tendrá la claridad a la mano”. Lao Tsé.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Autor: Daniel García Vanegas.


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