martes, 5 de abril de 2016

LA ASTROLOGÍA (14)


LA ASTROLOGÍA (14) 

“Después de todo, mañana es un nuevo día”. (“Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell).


Otras culturas como la china, con tradición astrológica alrededor de 5000 años, otorgan asimismo una importancia especial a la interpretación de cada región del cielo, aunque bien definen un zodiaco circular sexagenario diferente al occidental, dando mayor importancia al año de nacimiento, en lugar de partir de una contabilización zodiacal de tipo mensual rotativa. La astrología china fue elaborada primordialmente durante la dinastía Zhou (1046-256 a.C.).

Como indicado, en China se desarrolló de manera independiente, una astrología, si bien similar en algunas cosas a la occidental, resulta distinta en tantas otras. Así por ejemplo, el Taoísmo da una importancia preponderante al año de nacimiento, asignando de ésta forma en el horóscopo Chino una serie de características definidas, dando un signo regente para cada año.

HORÓSCOPO CHINO



Sobre su origen, de manera anecdótica cuenta la tradición que antes de morir, Buda el avatar por excelencia denominado “el despierto o iluminado”, hizo un llamado a todos los animales de la tierra, para contarles cuál era su última voluntad. Para su sorpresa, sólo doce animales acudieron a la cita. La rata fue la primera en llegar, luego llegaron: buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo.

Como recompensa por la devoción que le brindaron, Buda les asignó un lugar en los doce signos del zodíaco chino y dijo: cada animal regiría por un año, de forma tal que su influjo, afectaría a la personalidad y el carácter de aquellos que nacieran bajo su espectro.

Sin embargo, tanto en oriente como en occidente está claro que no todos los nacidos bajo un signo piensan igual o tienen una personalidad o un carácter igual. La gran diferencia obedece a la influencia cruzada que conforman los tres aspectos más importantes que marcan el ascendente determinado por el nacimiento, pues según su enseñanza, a cada animal le corresponde además influir además subsidiariamente, durante el lapso de dos horas diferentes, a lo largo de cada día.

Según las enseñanzas de los antiguos filósofos chinos, son cinco los elementos básicos que poseen características especiales y son asignados a cinco planetas visibles sin instrumentos: agua => Mercurio; metal => Venus; fuego => Marte; madera => Júpiter; tierra => Saturno; los cuales asimismo ejercen una influencia adicional sobre cada individuo, junto con las energías independientes provenientes del Yang => Sol y el Ying => Luna.

Las influencias de todos y cada uno de estos elementos son consideradas importantes para definir cada situación de la vida. Por ejemplo, el agua es esencial para subsistir; el fuego para cocer los alimentos, dar calor e iluminar; la tierra para cultivar; el metal para la elaboración de herramientas y armas; y la madera para la construcción de viviendas.

De modo que sostienen que cada animal rige un año lunar, además indican que cada uno de los cinco elementos, gobierna por diez años. Y no solo eso, cada elemento reina por espacio de dos años y de manera alternativa, alternan su influencia, uno bajo el signo del Ying y otro bajo el signo del Yang. De esta forma se establece el ‘equilibrio’, concepto que resulta fundamental en la profunda concepción de la filosofía china.

En complemento, el Taoísmo constituye un sistema global de descripción de la realidad de manera que analiza y clasifica los fenómenos de la naturaleza. Sus teorías son consideradas como leyes cósmicas inalterables, aplicables a cualquier plano y a las diversas manifestaciones de vida.

Mientras tanto, otras culturas han considerado la semana de siete días, el mes de 28 y el año de trece meses, lo que da un año con un total de 364 días y queda libre un día adicional. Su representación se realiza sobre un cubo-octaedro de doce esferas, rodeando uno central, donde se insertan los cinco sólidos platónicos.



Antes de la aparición e implantación del zodíaco se usaba el cinturón ecuatorial; así, los egipcios tenían 36 decanos ecuatoriales que regían 360 días, dejando cinco días epagómenos sin asistencia divina.

El cinturón ecuatorial egipcio pasa por las "tres Marías", llamada constelación Sahu u Orión en Egipto. Tal como se indicó, los signos del zodíaco son dibujos caprichosos que los seres humanos diseñaron en el cielo, específicamente con fines orientativos y en su forma varían dependiendo de cada cultura, cuyo diseño está ligado con su propia interpretación.

El zodíaco o zoodiaco, del griego zoé-diakos, significa rueda de la vida y es una banda creada a partir de un sistema de coordenadas que se extiende de ocho a nueve grados a ambos lados de la eclíptica sobre la esfera celeste, franja en la que aparentemente, desde el punto de vista de la superficie terrestre, se desplazan el Sol y los planetas.

Su nombre proviene del hecho que la mayoría de las constelaciones tienen nombres de animales, derivándose de allí la palabra zodíaco ζωδιακό, del vocablo griego zoon ('animal') o zodion, que significa las ‘figuras’, modelo que fue copiado por los griegos, aproximadamente, hacia el siglo VI a. C., para por su intermedio, entrar a visualizar el paso del tiempo, a través de las fases lunares.

Según sus más arraigadas creencias, el universo es un conjunto interdependiente en equilibrio y es la tarea del ser humano, guardar esa armonía, para obtener el bienestar, tanto físico como psicológico, para por medio de su influjo, lograr la correcta evolución de la persona.

Ahora bien, bajo un debido rigor conceptual, la astrología no es una disciplina científica, ni hace uso de un método científico específico, sin embargo, sigue siendo una amplia y difundida práctica común en todo el mundo.

Empero, uno de los argumentos más comunes usados en contra de la interpretación de la astrología es que las afirmaciones de los astrólogos quedaron obsoletas desde hace mucho tiempo.

De hecho la mayoría de los astrólogos de todas las latitudes hablan de doce signos zodiacales, es decir, de las doce constelaciones tradicionales, aun cuando en realidad son trece el número de las constelaciones que recorre el Sol durante su paso por la eclíptica, una vez se incluye el breve paso planetario por la zona de Ofiuco.

Curiosamente se analiza que desde la época en que las subdivisiones del zodíaco recibieron sus nombres, la precesión de los equinoccios ha desplazado la visión de la banda zodiacal del cielo tal desde el planeta tierra, aun cuando los antiguos nombres de los signos del zodíaco no han sido modificados, a pesar que como se indicó, ya no corresponden exactamente en sus fechas con las constelaciones reales vistas en el propio zodíaco, encontrándose, con que actualmente el sol, también transita por la constelación de Ofiuco.

Esto se ha convertido en uno de los argumentos más comunes usados en contra de la astrología pues se dice que las afirmaciones de los astrólogos han quedado fuera de tiempo hace mucho tiempo. De hecho la mayoría de los astrólogos hablan de doce signos zodiacales o constelaciones, cuando en realidad son trece las que recorre el Sol a su paso por la eclíptica al incluir a Ofiuco, constelación que no está reconocida dentro del zodíaco debido a que, a pesar de que ya se conocía en la antigüedad cuando se formularon las reglas de la astrología hace alrededor de 3000 años, ella estaba lejos del espectro de la eclíptica para entonces considerada. Así que por cuenta de la precesión de los equinoccios, claramente Ofiuco se ha ido introduciendo entre Sagitario y Escorpio, de manera que durante la primera quincena de diciembre, el Sol transita por esta constelación.

Intentar compaginar las creencias de las diferentes culturas que sobre los astros, los meses, los días de la semana, las constelaciones, los dioses, los elementos, los signos zodiacales, además de todas las demás innumerables interpretaciones asignadas a cada una de las diversas representaciones y propiedades adjudicadas ¡no basta!, sino lo que tal vez debe ser lo más importante, ‘su verdadera significación’, resulta casi imposible de concretar.

Sobre estos parámetros, no hay y posiblemente no habrá fácilmente una unidad de criterios. Unos y otros se contradicen o yuxtaponen arbitrariamente y como dice el adagio popular, no se sabe a ciencia cierta: ‘Qué fue primero, el huevo o la gallina’.

Sin embargo, en un somero ejercicio para efectos de intentar hacer rimar de un modo no tan disonante la matriz de los modelos propuestos, deriva de los meses a los astros, de estos a los signos y de allí, a los dioses asignados como regentes de cada uno, pero al final no se logra que su estructura sea coherente y sostenible, en especial, a la luz del vasto conocimiento heredado de un sinnúmero de culturas durante tantas generaciones, el cual, ha sido tantas veces modificado y en tantas otras ocasiones acomodado, tergiversado, manipulado o mal interpretado que se presta a la mayor de las confusiones.

Surge asimismo otro problema relacionado con la medición del tiempo, corresponde al inherente al diseño de los calendarios que por cuenta de los períodos de los movimientos de los astros, no presentan una relación consistente entre sí. La influencia de la Luna sobre la vida diaria muestra una importancia menor que la solar, ciclo que marca las estaciones y entonces se comprende que intentar prescindir de su definición, agrava notablemente el problema.

Muchas civilizaciones plantearon la implementación de calendarios lunisolares, pero a través de la experiencia se fue demostrando la superioridad de los calendarios estrictamente solares desde un punto de vista práctico. La explicación dice que resulta más sencillo acomodar solamente el calendario a los días, las noches y a las estaciones del año, sin entrar a considerar la Luna, astro que va acompañado de un movimiento diferente por lo que su acople resulta bastante complejo.

De todas maneras, prescindiendo de la luna, aún siguen existiendo el problemas originados por el hecho de que la periodicidad de las estaciones vista como la duración del año trópico, tampoco corresponde a un número exacto de días promedio.

“Los signos del zodíaco marcan la posición relativa del Sol con respecto de la ubicación de las constelaciones del zodíaco, y en general se acepta que para cada individuo, en su cúspide se produce en el momento del nacimiento de la persona, instante que corresponde a la determinación del sino que le acompaña toda la vida, regido bajo el signo astrológico correspondiente”. Anónimo.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas

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ETIQUETAS: Astrología, zodiaco, horóscopo, almanaque, calendario, mitología, retrospectiva, cosmovisión, tiempo, sumerios, tradición, humanidad, historia.


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