martes, 19 de enero de 2016

LA ASTROLOGÍA (3)


LA ASTROLOGÍA (3)

“En la religión mesopotámica la diferencia fundamental entre dioses y hombres era la inmortalidad de los primeros, aunque bien podían concedérsela a quien ellos quisieran”. María Isabel Cubas.


Llega un momento en que resulta imposible separar la astrología de la más rancia mitología, por lo tanto, conviene al observador dar una mirada detallada de repaso a los principales dioses y por supuesto, a las más destacadas características atribuidas a los mismos, para así ir asociando poco a poco, el sinnúmero de relaciones existentes entre los dioses, los calendarios y los zodiacos que han sido generados en conjunto y que derivan de las fusiones de tantas y tan diversas interpretaciones, todo como producto del paso del tiempo y del modo en que se han visto absorbidas dentro de las diferentes culturas, aquello que aparentemente son los simples elementos inseparables y prácticamente indisolubles apropiados por el entendimiento humano.

Está claro en éste punto que previo a la aparición de los considerados conceptos científicos, aquello que en su momento era desconocido, se explicaba básicamente por medio de mitos y leyendas, en especial, lo referido a situaciones meteorológicas, eclipses, cambio de estaciones y demás fenómenos asociados por su condición de ‘sobrenaturales’, a los miedos y temores; es más, ante la marcada incapacidad de entender aquello que ocurría a su alrededor y sin poder someterlo al ámbito de su dominio, el hombre antiguo entonces recurría a adjudicar a los dioses, ciertos mandatos como vía de explicación, fenómeno que aún hoy, no puede considerarse extinto.

Pues bien, mucho llama la atención el ‘panteón mesopotámico’ por ser el primero de los hoy reconocidos en su condición de más antiguo, y en consecuencia, para el observador constituye un vivo reflejo de la sociedad para entonces imperante y de su huella dejada a través de su paso por la historia se pueden rescatar muchas creencias.

De ésta manera y en términos generales en la jerarquía sumeria había un soberano, con una familia real, una corte, y una serie de funcionarios y ayudantes que les acompañaban en la regencia. Es decir, había una estructura destacada, que a la vez se respaldaba en una serie de divinidades mayores o supremas, junto con otras menores.

En éste marco contextual aparece la presencia de los dioses más importantes, entre los que se destaca con gran relevancia la llamada Tríada Sumeria, formada por Anu ‘dios del cielo’, Enlil ‘dios del agua’ y Enki ‘dios de la tierra’.

Por tanto, en el curso de éste tránsito conviene detenerse por un momento a considerar sus atributos particulares:

ANU (An): Para los relatos sumerios conocidos, era rey de los Anunnaki y por tanto, de todos los dioses. Aparecía venerado como el dios del cielo, del paraíso y de la tierra. Además, dios del firmamento estrellado, pues era el espíritu monarca de la esfera superior.
De hecho, "An" significa precisamente ‘cielo’ en sumerio y su ícono era una estrella. Según la tradición, vivía en el Paraíso y visitaba la tierra en épocas de crisis o con motivo de asistir a determinados ceremoniales.


Su Templo en Uruk recibía el nombre de Eanna que significa ‘La casa de An’ donde le rendían culto. De su unión con Nannu tuvo a Enki, y de su unión con Ki tuvo a Enlil. Junto con ellos, sus dos hijos, se forma la llamada ‘Tríada Sumeria’ de dioses primordiales.

Anu, durante eones fue reconocido como el dios principal, para luego en la tierra ser sustituido en este papel primordial por Enlil, para posteriormente derivar su reflejo en distintos dioses regionales, incluidos sus nietos Marduk y Ashur y otros miembros de su descendencia.

Sin embargo, los antecesores siempre mantuvieron un papel preponderante en todos los panteones, al ser mostrados sea como la figura del demiurgo o como el dios original del Universo, aun cuando sus características concretas en realidad nunca fueron muy bien definidas.

Astrológicamente hablando, Anu estaba asociado con el ‘Camino o Sendero de An’, región relacionada con la bóveda celeste que coincide con el Ecuador.

Posteriormente, se definiría dicha región como el espacio ubicado entre los dos trópicos. Su rango era el máximo sexagesimal asignado y estaba asociado el número 60, cifra sagrada por excelencia para los sumerios.

Su ideograma expresado en caracteres cuneiformes también servía para describir la palabra ‘dios’, proveniente del termino dingir en sumerio o del vocablo ilum en acadio.

Como indicado, originalmente se le representaba mediante una estrella y más reciente, esto es a partir de la época Cassita, con frecuencia se hacía mediante una corona de siete pares de cuernos, propia de los grandes dioses.

En la tradición babilónica, Anu estaba directamente ligado con su ancestro Antu.

A medida del transcurso del tiempo, fue asimilado con el dios asirio Assur, al igual que con el filisteo Dagon, en muchos los casos se representa con un disco alado que emerge de un busto humano portando una tiara real con dobles cuernos y con cola de águila, siempre mostrado en el acto de tensar un arco para lanzar una flecha, imagen que al final lo asimila con el signo de sagitario.

ENLIL: Considerado por muchos el dios supremo del panteón sumerio-acadio, regente creador de la humanidad. Los poderes y competencias específicos asignados a él, cambiaron mucho a través del tiempo. Sustituyó en el mando local a Anu su padre, dios del cielo, para ser la deidad suprema, por ser un dios más ‘cercano’ para la gente. Pese a ser llamado creador, es él quien ordena un diluvio para acabar con la humanidad. Habitualmente era el depositario de las tablillas ‘Me’, que simbolizaban las leyes que marcan el orden en el universo.

Hijo de An el ‘cielo’ y de la diosa Ki la ‘tierra’. Señor del ‘Lil’, padre de los hombres. Reinaba sobre la atmósfera, el aire, las tormentas y el viento. Era también el dios de la fuerza y de la violencia, un poco más adelante conocido por ‘Allah’. Llegó a la tierra antes de la presencia de los hombres como género, separó el paraíso de la tierra.

Tanto en Nibiru su planeta natal, como en la tierra cuando se reúnen los dioses, siempre se sitúa detrás de su padre. Se reúnen en su templo Ekur en Nippur la ciudad sagrada y sólo habitada por sacerdotes. Enlil fue un dios prolífico, según la tradición babilónica se unía con la diosa Ninlil de cuya relación tuvo a Sim y a muchos otros grandes dioses: Adad, Nergal, Pabilsag y Zababa. Además junto con Ninhursag fue padre de Ningirsu y Ninurta.

Astronómicamente era asociado con el ‘Camino de Enlil’, región del cielo ubicada al norte del ecuador celeste y coincidente con el Trópico de Cáncer. También se le relacionó con las Pléyades, llamadas Mul-mul, en sumerio. Más adelante, en la tradición acadia también era conocido como Ellil.

Posteriormente sería sustituido por el dios de Babilonia, Marduk. A partir de la época Cassita fue representado mediante la corona con siete pares de cuernos, colocada sobre un altar o por siete estrellas: las Pléyades. Su rango jerárquico era el 50. Tradicionalmente, el centro para su culto era Nippur, donde estaba el E-kur, en sumerio o ‘la casa de la montaña’ que era el principal templo a él dedicado. Se le asocia con Tauro vigente en la era en la que prima esta constelación, esto lo ubica hacia el año 4500 a.C.

ENKI: Ea en acadio, es el dios sumerio de la sabiduría, de las artes y del ‘Abzu’, o sea, la región de aguas subterráneas que según los sumerios se encuentra debajo de la tierra firme, y cuya presencia era el origen de todas las cosas, por ello se lo asocia como el señor tierra, del agua y la fertilidad.

Surge a partir del caos húmedo, producto de la transformación de las aguas marinas que impregnan la Tierra y que dan vida a los seres que la pueblan. Protector de marinos y navegantes.

Como indicado, en conjunto con Anu y Enlil formaba la "Tríada Sumeria" de dioses principales. Tradicionalmente ha sido considerado como protector de la humanidad. Guardián de las leyes divinas y del ME, esto es, del orden sin caos, posee el gran atributo de ayudar la civilización, producto del poder de negociación con los dioses, es él quien avisa a Atrahasis, el ‘Utanapishtim’ sumerio personaje original quien dio nacimiento al mito del Noé bíblico, para que se construyera un barco o Arca, con el fin de poner a salvo a su familia y a todos animales de la Tierra ante el inminente diluvio ordenado por Enlil.

Astronómicamente se le asocia con las constelaciones de Acuario y Capricornio, así como con el "Sendero de Ea", región que vista desde el cielo queda localizada al sur del ecuador celeste, y que fue posteriormente identificada con el Trópico de Capricornio. En su mito suele aparecer como hijo de Anu con Nannu y se dice esposo de la diosa Damgalnun.

En la iconografía tradicional era representado por una figura masculina portando o vertiendo agua, a veces con chorros líquidos surgiendo de sus hombros con pececillos nadando en su interior.

A partir de la época Cassita será también representado mediante la tradicional corona de siete pares de cuernos sobre un altar, tal como sucedía con Enlil y Anu.

Otras veces se muestra con una cabeza de cabra sobre un altar, otras con una tortuga, otras con una cabra-pez o mediante una serie de combinaciones de los símbolos anteriores. Se dice que Innana, hija de Enlil en un momento dado le convenció (¿engaño?) para que le cediera a ella algunas de sus responsabilidades.

Astronómicamente está representado por la constelación de Acuario llamada Gula, en sumerio ‘Grande’, uno de sus más conocidos epítetos, igual, se le nombra como el Pez Austral de Ku, en sumerio ’pez’. Empero se le asigna el símbolo de Capricornio, Suhurmash, en sumerio que significa ‘Cabra-pez’.

Con frecuencia aparece junto a su sirviente, el dios de las dos caras Isimud para los sumerios o Usmu para los semitas. Su rango jerárquico o número asignado era el 40. El centro de su culto estaba localizado en el templo E-abzu, en la ciudad de Eridu, asociado con Ptah en el Egipto ancestral.

Es así como con el paso del tiempo y por cuenta de las sucesivas conquistas entrecruzadas de semitas, acadios, babilonios y todas las demás mezclas e infiltraciones culturales, ésta, la ‘Tríada’ original sería sustituida por la luego denominada ‘Tríada Semita’, que estaba conformada por Isthar o Inanna sumeria, diosa del amor, la guerra y la fertilidad, por Sin, ‘dios de la luna’ y por Shamash, dios del sol y los astros.

Pues bien, Sim (Nanna o Nannar) junto con sus descendientes, fue el fruto de la unión de Ningal ‘diosa de la luna’, con Shamash (Utu) quien junto con Ishtar (Inanna), constituyen la "Tríada Semita" de dioses que por cuenta de las condiciones derivadas de las innumerables relaciones celestes establecidas, se incorporó con fuerza al panteón mesopotámico desde el Período Acadio, entre cuyas características se destacan las que se enumeran a continuación:

SIM (Nanna o Nannar): dios semita de la Luna, para unos hijo de Enlil y Ninlil, nació en el mundo subterráneo y fue obligado a permanecer durante su infancia en el mundo oscuro. Deidad tutelar, tradicionalmente adorada en la antigua ciudad de Ur. Es el dios de la noche, representado a veces como un toro; su figura rige los movimientos de la noche y del día e influye sobre las fases de la luna. Otras veces se le representa como el disco lunar o con forma de hombre mitrado. Más adelante bajo otras culturas, también aparece bajo el nombre de Zuen o Nanna-Suen. Se le representaba mediante un cuarto creciente lunar y su rango jerárquico era el número 30, el cual es el número aproximado de días que constituye un mes lunar. Esta deidad nunca tuvo un centro de culto definido, aunque se suele citar el templo E-Kishnugal en Ur como uno de los principales centros para su veneración.



SHAMASH (Utu): deidad del Sol, de la justicia, el orden, de los oráculos y de la Ley, hijo de Sim y Ningal, es el emergente dios solar que surge por el oriente en su carro de oro y que recorre el firmamento alrededor del mundo entero, para irse finalmente por el occidente a recogerse en su morada ‘Ebabbarra’ o dentro de las profundidades, lo hace al finalizar cada día. Daba protección a todos los seres creados de la oscuridad de aquellas potencias del mal que acechan en ella. Dios de carácter bueno y justo, fue considerado el patrón de la ‘magia blanca’.

Es él quien entrega a Hammurabi el primer código de leyes conocido por la humanidad. Su número de rango era el 20. La tradición de su origen varió mucho a través del tiempo: los sumerios lo consideraban hijo de Nanna y hermano de Inanna, aun cuando los acadios y babilonios consideraban que su padre era Anu o inclusive Enlil. Algunas veces aparece junto con su consorte Sherida (Aya para los semitas). Se le representaba con un disco solar de ocho puntas o mediante una figura masculina de la que emanaban llamas de los hombros. Su símbolo también fue en épocas posteriores la balanza, por tanto, así aparece representado en la constelación de Libra o Zibanitu.


ISHTAR (Inanna): diosa del amor, la naturaleza, el sexo, la belleza, la fecundidad y la guerra. Prolongación de la tradición de ‘diosas madres’ prehistóricas, fue la protagonista de mitos tan arquetípicos como el ‘descenso a los infiernos’. Diosa muy popular entre todos los pueblos semitas, contaba con un templo en Zabalam y era la protectora de Uruk (Erech) era también conocida en otros lugares como Anat, Astarté o Teshub.

Astronómicamente se le asocia con la estrella de la mañana o el planeta Venus. Luego fue identificada con Afrodita y con la Astarté fenicia. Su rango era el 15. Aparece en muchos relatos de la época, como en del pastor Dumuzi o en la epopeya de Gilgamesh.

Su origen también es confuso, en algunas tradiciones es hija de Anu y Ki (la tierra), y en otras de Sim y Ningal (la luna). Además en otras aparece como hija de Enlil o de Enki. Su hermana es la diosa del Inframundo, Ereshkigal. Es representada mediante una estrella de ocho o diez y seis puntas, una flor, un león o una mujer, a veces desnuda. Sin un lugar específico de culto central, destacaba el E-ana o ’Casa del Cielo’ de Uruk. Tuvo siete templos en Sumer, aunque el mayor estaba en Uruk, dedicado sólo a ella y a Anu. Su consorte fue Dumuzi, tomado como un dios menor o semidiós y héroe de Uruk.

"Hasta hace poco se pensaba que Hiparco de Nicea  había transmitido el conocimiento astronómico griego autóctono más temprano y sin embargo, muchos autores sugieren hoy la existencia de una relación entre las referencias astrales de sus obras y las tablas Mul-Apin, luego de la lectura de las tablillas sumerias ". Anónimo.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas

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ETIQUETAS: Astrología, zodiaco, horóscopo, almanaque, calendario, mitología, retrospectiva, cosmovisión, tiempo, sumerios, tradición, humanidad, historia.


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