martes, 10 de mayo de 2016

LA ASTROLOGÍA (19)


LA ASTROLOGÍA (19)

“Las constelaciones son grupos de innumerables estrellas, algunas pocas de ellas más destacadas, a las que el hombre tradicionalmente les ha dado nombre y asignado en su conjunto, un perfil o figura tomada al azar, a la cual le adjudica una forma definida, todo ello para facilitar su posterior reconocimiento y así poder ubicarlas en el cielo, ya que gracias a su distante posición repetida cada día, aparentan estar fijas en la denominada bóveda celestial o firmamento”
Dennis Heron.

La eclíptica es la banda circular, órbita o plano, por el que se traslada la tierra alrededor del Sol y su línea de tránsito resulta especialmente importante para la astrología, ya que sirve como sistema referencial básico que permite medir la posición relativa del planeta ante los astros, ubicación que resulta ser aparentemente muy estable, en cuanto hace referencia fondo permanente del panorama que ofrece la bóveda, gracias a la aparición diaria y sucesiva de las denominadas ‘estrellas fijas’.

Hoy, nuevas teorías astronómicas se unen a la serie de supuestos que explican las órbitas y el verdadero movimiento del todo sideral. Explican por ejemplo cómo la Tierra se está moviendo no exactamente alrededor del Sol sino que simplemente lo acompaña en el gran movimiento dinámico espiral de traslación que es propio del Sistema Solar en su totalidad que a su vez viaja en conjunto con la Galaxia llamada Vía Láctea en pleno y en compañía de la enorme cantidad de masa, materia y energía que conforma el sistema en pleno.

Desde hace milenios la astrología y la astronomía se han dedicado a estudiar prolíficamente el movimiento de los planetas alrededor del Sol, lo que ha creado deliberadamente o no, una falsa impresión en las personas estudiosas, dando la impresión de que se trata de un movimiento relativamente estático y limitado del mundo.

Ahora se insiste en que la Humanidad vive engañada pues acepta sin cuestionar los principios ya asumidos que si bien desde tiempos de Copérnico logró trasladar la apreciación de la tierra como eje central al Sol a un nuevo centro del sistema solar, o heliocentro, olvidando por completo la real existencia del centro Galáctico, puesto que todo el sistema planetario no obedece a un mecanismo concéntrico, sino que en realidad se mueve siguiendo la forma de una espiral dinámica.

El Análisis de éste nuevo movimiento, muestra a los planetas moviéndose de un modo independiente al Sol,[1] pues sus movimientos y trayectorias son mucho más complejas que el simple movimiento circular-elíptico originalmente asignado, destacando que en realidad no se ajusta plenamente a la ‘Teoría de Rotación’, la cual reza que ‘rotar es sostenerse sobre un algo que a su vez gira alrededor de otro algo’.



La naturaleza y trayectoria de rotación indica la existencia de una inmensa fuerza de energía dinámica imperceptible o invisible que es la causante de hacer los objetos rotar, Esta energía básica se asimila al movimiento propio de las ondas de avance circular. En teoría, el movimiento básico del electrón se sostiene en el mismo tipo de principio, por tanto, los planetas revolucionan bajo la acción de esta clase de dinámica en la que la rotación en espiral acarrea en sí, el movimiento de los objetos materiales.

Se propone además que éste conocimiento resulta de suma importancia, pues los seres de acuerdo con su actitud, también se mueven en círculos y/o en espiral, movimiento que por ende, produce un diferente resultado. La comprensión de éste fenómeno resulta importante hacia el entendimiento de la transición natural que conduce al observador a cada una de las próximas etapas o dimensiones propias del desarrollo del Ser.

De todas maneras, sobre dicho fondo están catalogadas las constelaciones que para efectos visuales desde el punto de vista de la tierra y por cuenta de la dirección que lleva la rotación, funcionan en el sentido contrario a las agujas del reloj, esto es, en oposición al movimiento del giro del planeta que como se ha visto ellas son: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Ofibuco, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.

Desde un remoto principio, los tamaños, los colores y las formas de las constelaciones han sido fijados de una forma caprichosa, hasta llegar a conformar un método aceptado por ser lo convencional, aun cuando en realidad siguen siendo de dimensiones muy variadas y de ninguna manera plenamente definidas.

Según la convención más aceptada, desde un sencillo punto de vista terrestre, se acepta la existencia de 88 constelaciones claramente delimitadas, cuyas posiciones son establecidas por medio del uso del tradicional sistema denominado de coordenadas estelares. En éste sistema de coordenadas, la posición de un planeta se calcula usando dos números que bajo la forma de un método análogo, representa algo similar a los sistemas utilizados para calcular las coordenadas geográficas, que por método análogo son aplicados a la definición del espacio sideral.

La llamada latitud eclíptica, determina la desviación del planeta del círculo en cuestión, y se mide en grados. La longitud eclíptica, se define midiendo en el sentido contrario a las agujas del reloj, a partir de la dirección y distancia, de modo que ambas, medidas son vistas desde la fijación del punto cero en la eclíptica, denominado el equinoccio vernal.

La astrología occidental, hoy toma valores entre 0 y 360° para seguir las estaciones y no usa el fondo de las estrellas fijas como referencia, sino que divide la eclíptica en doce segmentos iguales, de 30° cada uno, empezando desde el equinoccio vernal y procede a asignar los mismos nombres tradicionales que originalmente fueron establecidos para distinguir las imágenes guía de la antiguas constelaciones zodiacales, empezando por Aries.

Otros sistemas no occidentales de astrología, trabajan en alguna medida, con algunas técnicas alternativas al sistema coordinado equinoccial eclíptico como ya se ha visto.

“Los hombres son como los astros que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben”. José Martí.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas

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ETIQUETAS: Astrología, zodiaco, horóscopo, almanaque, calendario, mitología, retrospectiva, cosmovisión, tiempo, sumerios, tradición, humanidad, historia.

Namasté…



[1] https://vimeo.com/62510032