martes, 24 de mayo de 2016

LA NUMERACIÓN MAYA


LA NUMERACIÓN MAYA

“La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles”. René Descartes.
En un artículo difundido por Ivonne Sánchez hace algunos días, se habla con mucha propiedad sobre las matemáticas mayas que resultan fascinantes y sin duda aparecen adelantadas a su tiempo[1].
 Destaca que mucho se le reconoce a los números árabes y el invaluable legado que el hecho de cultivarlos, ha dejado en el desarrollo de las matemáticas y demás ciencias exactas que derivan su magia del uso asiduo de esta disciplina.
 Lo que en general muchos no saben es que en otras latitudes, la civilización maya siglos antes, ya había inventado un sistema de numeración propio que de manera notable incluyó el concepto del cero, evento que en su momento les permitió medir el tiempo con suma precisión y en consecuencia, hacer una serie de cálculos astronómicos avanzados.
 Los mayas idearon su propio sistema de numeración como un instrumento básico para medir el tiempo, el cual sirvió además para efectuar variados cálculos matemáticos. Por eso, la estructura de la numeración maya tiene mucho que ver con los días, meses y años, por ser la forma como se organizaba el calendario.

Utiliza tres símbolos básicos para su escritura, son el punto, cuyo valor es uno; la raya o barra cuyo valor es cinco, ello por ser la posición de acumulación de cinco puntos; y el caracol que algunos autores lo describen como una concha o semilla y cuyo valor es cero.

Así representan el peso específico y relativo de los números, Para escribir un número más grande que veinte se usan los mismos símbolos, pero su esquema cambia la interpretación de su valor dependiendo de la posición en la que se pongan. Los números mayas se escriben de abajo hacia arriba. En el primer orden (el de abajo) se escriben las unidades (del 0 al 19), en el segundo se representan grupos de 20 elementos. Por esto se deduce que el sistema de numeración maya es vigesimal.

El sistema de numeración maya, aun siendo vigesimal, tiene el número cinco como base múltiple auxiliar. La unidad se representa por un punto que sirve de elemento acumulativo. Para el diez se usan dos rayas, y se continúa hasta el 19 que es el máximo valor que se puede representar en el sistema vigesimal fundamental.

Éste sistema de numeración es aditivo, porque suma los valores de los símbolos para conocer un resultado. En ningún caso el punto se repite más de cuatro veces. Si se necesita el equivalente a cinco puntos, entonces se sustituyen por una raya. Igual, la raya no aparece más de tres veces. Si se necesitan cuatro rayas, entonces quiere decir que se debe escribir un número igual, pero emplear otro nivel superior de mayor orden.
 La combinación de estas formas puede variar en función de su uso, de modo que los mayas llevaban a cabo operaciones aritméticas, así como las multiplicaciones complejas y sencillas a la vez, puesto que no necesitaban memorizar tablas de multiplicación.
Actualmente la mecánica de las matemáticas mayas es objeto de un detallado estudio, al punto que actualmente existe el proyecto de preparar su candidatura para que sean inscritas como parte del denominado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Luis Fernando Magaña Solís, investigador del Instituto de Física de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias es uno de los principales promotores de ésta iniciativa que busca dar el debido respaldo a ésta disciplina desarrollada hace más de dos mil años.
Un breve repaso permite ver la principal significancia de los números sagrados mayas.
El cero constituye un número básico que se escribe y pronuncia “mih”, más para ellos el cero, a diferencia de la interpretación árabe no representaba la ‘nada’, sino el significaba el ‘inicio’. La civilización maya fue pionera en América al idear el cero. Su concepto resultó necesario para complementar su tipo de numeración, ya que tenían un sistema posicional o un sistema de numeración en el que cada símbolo tiene un valor diferente según sea la posición que ocupa en una escala.

El tres está relacionado con los Tres Mundos Mayas y con las Ox Xik’ub denominadas las tres Piedras del Hogar, que son la representación de las estrellas Alnitak, Saïf y Rigel situadas en la Constelación de Orión; no se trata de las tres estrellas que forman una línea recta o el cinturón, sino de las que están dispuestas formando el triángulo equilátero situado abajo del cinturón; su leyenda considera que ese es un lugar sagrado del cielo, por donde un día, al pasar en su barca el Dios del Maíz, se detuvo para tomar un poco de fuego y lo lanzó a los seres humanos quienes lo colocaron en tres piedras para contenerlo en el suelo. Así pues, las Ox Xik’ub o Tres piedras del hogar que se leen en los jeroglíficos permanecen siempre vivas en el famoso “cobén”, utilizado en las cocinas mayas aún contemporáneas, así, desde un tiempo sin memoria, alegóricamente puede decirse que cuando los mayas cocinan, se unen con el cielo.

El número cuatro por su parte, se relaciona con los puntos cardinales: Xaman, Norte que era de color blanco, el sur Kan K’in de color amarillo, El K’in el Este, era rojo y negro Och K’in, el Oeste, mientras el centro para su cultura resulta muy importante, por ser el cinco la suma de los puntos cardinales más el centro que los une asociado con el color verde.

El siete ha sido un número venerado también por otras civilizaciones, de hecho existen siete tonos musicales, siete colores que se difractan de la luz y cada siete años se renuevan todas las células del organismo; del mismo modo, se podría suponer que el número siete fue utilizado de manera constante por los mayas, sin embargo, no fue así, en pocos sitios se localizan estructuras arquitectónicas, espacios rituales o recuentos epigráficos que mencionen al siete, sólo se destacan en la serpiente que se forma con los “siete triángulos de luz y sombra” dibujados al atardecer de los equinoccios en la balaustrada Norte de la Pirámide de Kukulkan, Chichén Itzá. En esa misma ciudad, aplicado al Juego de Pelota, aparecen siete jugadores ataviados ritualmente, de quienes uno de ellos resulta decapitado y desde su cuello brotan siete serpientes, una de ellas se transfigura en un árbol con flores que representan diferentes Plantas de Poder.

El número nueve se haya íntimamente relacionado con el Xibalbá o inframundo, el cual por cierto, contaba con nueve niveles, en él, las aguas generadoras de vida mantienen su morada, por lo tanto, también permanecen los dioses relacionados con la fertilidad y la germinación. El nueve entre los mayas se representa como un número sagrado que explica otra realidad o dimensión suspendida en una gigantesca medida del tiempo e igualmente se refiere al ciclo de las nueve lunas en que las mujeres detienen su menstruación para procurar la gestación de un bebé. El nueve conlleva la idea de espacios inconmensurables donde habita la totalidad.

El número trece se relaciona con las trece constelaciones que los mayas definieron en el cielo y que transitan del Este al Oeste por el camino de la Eclíptica, se debe recordar que para los mayas, esa banda imaginaria era una serpiente de dos cabezas, que en sus extremos quizás representa al Sol y a la Luna.

El número dieciocho, al ser el doble del nueve, representa el sutil roce con la eternidad en las incontables veces donde por cuenta de su traducción y quizá por ello, el Dios Serpiente de Luz que durante el último periodo histórico maya se nombró Kukulkán, en los jeroglíficos mayas donde se lee que su nombre, se pronuncia Wuaxaklahun Uba’ Chan que significa “las innumerables imágenes de la serpiente”.

“La cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir”. Milan Kundera.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas

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ETIQUETAS: Lo numérico, numerología, mayas, astrología, zodiaco, horóscopo, almanaque, calendario, mitología, retrospectiva, cosmovisión, tiempo, tradición, humanidad, historia.

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[1] http://es.rfi.fr/ciencia/