miércoles, 26 de marzo de 2014

LA SENSORIALIDAD

“Es más sencillo desplazar un río, que cambiarle su carácter”. Proverbio chino.

La sensorialidad, es la característica básica relacionada con la capacidad de captar las características de los eventos en el inconsciente por medio de la percepción de los sentidos y hacerlo de una manera consecuente.

La percepción, resulta ser algo más que lo que se ve, se oye, se siente, se saborea o se huele, pues ella, es además y simultáneamente, el significado mismo que se da a las sensaciones conscientes, producto de la asociación que se produce ante las ideas y de acuerdo con la capacidad individual.

Se trata de un proceso mental que está incluido dentro del desarrollo y asimilación de la información, el cual permite tomar consciencia, organizar, interpretar y codificar los datos sensoriales recolectados, a fin de conocer y reconocer el objeto, hecho o concepto, junto con sus cualidades y características, para luego, colocar al organismo en posición de establecer una relación directa con el entorno más cercano y así, llegar a seleccionar aquellos estímulos que le resulten más relevantes, según sea del caso.

Cada sistema sensorial, dispone de receptores para recoger la información del entorno y transmitirla al cerebro, esto, por medio de las vías nerviosas, a fin de descifrar la información con la ayuda de la memoria, para llegar a producir y/o alertar al observador, sobre los significados respectivos, dentro de un entorno amplio de contextualización.

Así pues la sensorialidad, es la soberana facultad de sentir, alimentada por los diversos órganos sensorios, que forman parte integral del gran aparato mental, mientras la lectura de cada una de las sensaciones, es asignada a aquella parte del cerebro, en donde se supone radica el centro administrador de cada una de ellas de manera particular, en el funcionamiento conjunto del individuo.

Las capacidades sensoriales, son las más tempranas funciones que se desarrollan en la persona, aún inclusive antes de nacer, por ser la suma de sus efectos, la base del desarrollo perceptivo, cognitivo e intelectual del observador.

Es a partir de las sensaciones y de la percepción múltiple que les acompaña, como se van desarrollando aquellos procesos superiores de conocimiento, inteligencia y de formación del lenguaje, junto con todas las demás manifestaciones, propias del ser humano.

Se ha probado que la inteligencia se abre a partir de la captación de informaciones sensoriales y de las exploraciones motrices, ello, desde el momento de la misma formación primigea en el vientre de la madre, captando hasta las mínimas percepciones, que luego permitirán a cada individuo, construir sus propias habilidades captativas, motrices, lingüísticas y las demás condiciones socio-afectivas que le son propias.

El desarrollo sensorial, construye los canales por donde el individuo recibe toda la información de su entorno tal como, los colores, formas, olores, sabores, energía, magnetismo, sonidos o las reacciones propioceptivas de su cuerpo, las cuales además, permiten detectar entre otras múltiples cosas, las sensaciones de hambre, frío, orientación, posición del cuerpo en el espacio, dolor, resistencia, placer, etc.

Entonces, es a partir de estas informaciones, que el sujeto produce respuestas adaptadas a las condiciones del medio, es decir, reacciones que al final, se traducen en acciones y dan base a los comportamientos tanto reflejos, como inteligentes.


Si bien el término sensorialidad, considerando para este caso como un aspecto funcional netamente físico y dando un estricto sentido a esta palabra, se refiere a la acción resultante de los diferentes receptores sensoriales, esto es, del mensaje proveniente de aquellas estructuras microscópicas capaces de captar estímulos internos o externos, tanto de naturaleza aferente (receptor) como eferente (estímulo), ya que están compuestas por diversas clases de células nerviosas, hoy denominadas en la biología celular actual como ‘mecano-receptores’ y que, sólo son visibles por medio de una avanzada microscopia electrónica o atómica.

Sin duda, la función más importante que ocurre en la mente, es el procesamiento de la información concentrada en el cerebro, a través de los circuitos de convergencia, que conducen al manejo de los procesos mentales superiores.

Su espectro abarca asimismo, la totalidad de las funciones no intelectuales, junto con las funciones afectivas.

Para ello, convencionalmente se utiliza una combinación de capacidades concentradas en la inteligencia, que conllevan los elementos conformantes de la voluntad, el pensamiento, la emoción, la consciencia, etc.

Ellas interactúan por medio del uso de una serie de herramientas como son: el razonamiento, la lógica, la percepción, la memoria, la imaginación, las ideas, la conceptualización, el manejo del lenguaje, la sensibilidad, la sensorialidad y demás elementos estimulantes, los que en su conjunto holístico, marcan el derrotero de la vida y definen el carácter y la conducta de cada individuo.

Entre las funciones más importantes en que la mente participa, está la programación bio-cultural; en ella, se encuentran la representación en imágenes multi-sensoriales de la información, producto del almacenamiento de las mismas, en bancos de memoria.

El concepto de mente, ha cambiado considerablemente a lo largo de la historia, pues desde un principio, su acción se ha confundido con la del alma o con la del espíritu, aun cuando a la luz de ciertas teorías pragmáticas modernas, tiene mucho más que ver con el entendimiento y su capacidad de generar ideas y de crear todo pensamiento.

El lenguaje de la mente, es tan amplio y versátil como lo son las funciones que cumple, lo que por su complejidad deriva, en algo muy difícil comprender.

Por una parte, es necesario conocer sobre los aspectos fundamentales de la fisiología neuronal y actividad bioquímica, entre otros; y por otra, se requiere comprender aspectos psicológicos, que incluyen, formación, pensamientos, sentimientos, experiencias y todos los demás elementos relacionados, que conforman este dominio.

Más aún, la gran dificultad en la comprensión de la estructura y lenguaje de la mente resulta evidente, ante la cantidad de especialidades distintas del saber humano que intervienen en el estudio de la mente, que sin ser exhaustivas o excluyentes forman parte de las disciplinas del conocimiento humano.

Por ejemplo, en el campo médico intervienen la anatomía, fisiología, genética, psicología, psiquiatría, bioquímica, neurología, bio-gerontología, etc.; en el campo de las humanidades: la filosofía, sociología, pedagogía, antropología, ontología, metafísica, axiología y muchas otras, haciendo cada una de ellas, distintas interpretaciones del papel que juegan el pensamiento, la mente y del cerebro, desde ángulos totalmente diferentes.

Conseguir la dilucidación e integración de todos estos variados enfoques, sería fundamental para resolver muchos de los tantos misterios sobre la mente humana, que hoy, permanecen sin resolver.


META-SENSORIALIDAD

“Ese día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno. Lucio Anneo Séneca.

Con alguna frecuencia, la facultad de la racionalidad lleva al hombre inquieto, a mirar lo innegable.

Esto transporta el pensamiento más allá de lo conocido y lo lleva hasta el mundo ignoto, en el reino de la meta-sensorialidad, allí donde debido a las limitaciones propias de la mente humana, resulta muy difícil encontrar respuestas precisas a ciertas dudas superiores que surgen en el pensamiento, entonces, es cuando aparece en el camino, el alimento proporcionado a la mente por las fuerzas de la revelación, ellas generalmente son metafóricas y por tanto, están sujetas a las más variadas interpretaciones y tendencias.

Tal es el caso de las escrituras vertidas en el Bhagavad Gita, que revelan que el significado más profundo del principio activo de la existencia, corresponde al Espíritu Supremo, que por medio de su potencia infinitesimal eterna, goza de la percepción profunda de todos los objetos, ello, producto del gobierno que ejerce sobre la totalidad de los sentidos superiores.

Sostiene, que la energía material propia de la mente humana que controla al individuo y que se retroalimenta por medio de los sentidos perceptuales, permite que se reconozca el espíritu, el cual a su vez, también siempre es acompañado por los sentidos ahora perfeccionados y del poder de la mente, cuyo flujo sucede metafóricamente, de una forma similar, a la manera como viajan las fragancias por el aire.

Reconoce que para cada uno resulta extremadamente difícil percibir el alma dentro del corazón etéreo, aun haciendo uso de la más aguda discriminación y/o utilizando toda la potencia de la atención focalizada disponible, puesto que la presencia de ese subdesarrollo mental que se asimila con la impureza del pensamiento, no permite percibir la actuación de la potencia infinitesimal, aun a pesar que se realice un gran esfuerzo.

Y continúa argumentando, que sólo quienes perciban la inteligencia espiritual, logran la percepción de lo eterno, ya que encuentran la diferencia con lo transitorio. Para ello, es necesario que la capacidad innata ya se encuentre liberada de la presencia de las formas duales.

Una vez se esté libre del falso ego, de la ilusión o de ciertas asociaciones degradantes, será cuando se podrá reconocer la presencia del alma, pues su enseñanza indica, que aquellos imbuidos en la naturaleza material y como resultado de la dominación del cuerpo, no pueden percibir la potencia infinitesimal eterna y que sólo aquellos iluminados por el ojo de la sabiduría, están en capacidad de llegar a tener acceso a dicho estado.

Pues bien, la palabra Meta-sensorialidad se deriva del griego, metá que significa “tras, más allá” y Phatos, que quiere decir “sensación”, esto es, “Lo que está más allá de los sentidos, aquello que supera lo sensitivo".

Su significado, contempla todo lo que el hombre no puede percibir con sus sentidos físicos y por lo tanto, se encuentra más allá de aquellos tradicionales niveles representados por lo sólido, lo líquido y lo gaseoso, tal como son típicamente reconocidos.

Dentro del teorema de la verdad demostrable de la existencia humana, la energía vital que mueve la mente y el espíritu, debe evocar la apertura suprema para lograr interpretar el real significado de lo que se puede considerar como una vida trascendente.

El cuerpo, como elemento tangible, está conformado por la sustancia fundamental proveniente del Universo y se constituye en el alojamiento temporal del espíritu. El espíritu por su parte, se ubica en un plano atemporal, no espacial e inmaterial, observa y cumple la función de evolucionar al Ser, al transponer los eventos e ir más allá de las barreras mentales propias del razonamiento material, buscando alcanzar otros planos más elevados y más próximos al sendero que marca el camino hacia la gran verdad natural, infinita y eterna.

Más cuando el observador cae en cuenta que sólo ve una pequeñísima fracción de lo que existe y al lograr entender que su óptica e interpretación se encuentran distorsionadas, pues no alcanzan ningún nivel aceptable de objetividad, no tiene otra opción, sino aceptar esta situación y aún a pesar que algunos destacados espíritus se enfocan en intentar dilucidar y comprender ciertas manifestaciones producidas por el Universo desde las fronteras de lo que racionalmente se considera la realidad, su inmensidad es tal, que finalmente a todos los abruma.

Millones de humanos desde siglos han intentado explicar, predicar, filosofar sobre cuáles son los caminos para transitar en el intento de entender aquellos asuntos profundos, sobre los que se buscan ciertas respuestas.

En el afán por aclarar los interrogantes, se han ido creando una inmensa serie de teorías, en muchos casos opuestas, que han sembrado a través del tiempo, confusión frente al objetivo fundamental del Ser y ante disparidad que surge en el ámbito de las interpretaciones.

Parte del propósito de éste trabajo, es articular las premisas fundamentales pregonadas por tendencias de pensamiento orientales y occidentales, las que buscan dar explicaciones pretendiendo ser suficientes sobre el comportamiento humano.

Sí bien, la metafísica, la filosofía, las religiones, la psicología, la física y las corrientes pragmáticas, inducen a considerar ciertas respuestas parciales y cada una desde su propia óptica, pretende dar explicaciones sobre los interrogantes milenarios que buscan dilucidar el origen y el destino del hombre, al final se puede concluir que ninguna se acerca a considerar la real condición holística existente dado su limitado alcance de entendimiento.

RELACIÓN DE ALGUNOS ASPECTOS DEL CONOCIMIENTO


Se ha complicado tanto la conexión hacia el verdadero conocimiento, que hoy en pleno siglo XXI, por alguna razón, en la tendencia llamada la Nueva Era, prima el materialismo y la supervivencia como ejes básicos de funcionamiento de los individuos y por tanto puede decirse, que la inmensa mayoría de los miembros de las diversas sociedades han perdido su rumbo, y dentro de ellas, unos más que otros.

La desorientación invade las personas, sus procesos están mal enfocados, acelerados y producen el vértigo de la ansiedad, mientras la problemática y los miedos perturban, complicando aún más la coexistencia diaria.

Como resultado, cada enfoque particular da egoístas explicaciones categóricas, tratando de demostrar la verosimilitud de sus teorías y posturas, en todo caso, resaltando las deficiencias de las ideas opuestas.

Este sinnúmero de explicaciones, sustentadas en extensos tratados, distraen la razón del hombre y lo confunden; entonces, en lugar de profundizar en la unificación de criterios profundos, su variedad y disimilitud consiguen dispersarlo y confundirlo bajo la amplia ambigüedad del conocimiento mal concebido, que mezclado con la influencia de las creencias, los mitos, los dogmas, las convicciones y hasta el fanatismo, se aúnan todas para producir un profundo atentado contra el entendimiento natural del mismo hombre.

La confusión, producto de estas circunstancias imposibilita el crecimiento interno individual y genera un deterioro esencial del espíritu, que como si fuera poco, además se enajena con el acelerado avance tecnológico que la civilización cree que realiza y cuyo acelerado ritmo, no es posible asimilar en toda su dimensión.

Los límites se han sobrepasado, los códigos son más agresivos, las horas dan la impresión de transcurrir a velocidad vertiginosa, el mayor ritmo y el devenir de los días, impresiona por la rapidez con que aparentemente se suceden. El hombre está lanzado en una loca carrera de alienación, buscando algo que siempre surge como errado o que al final no tiene claro.

El recorrido diario por las rutas de la vida, depende de la ambición y del reloj, sin importar quienes queden tendidos en el camino, pues su afán desmesurado, libera los más intrincados instintos. Hoy, cuántos acuden a pastillas, alcohol, medicamentos, fármacos y a drogas de todo tipo, para aliviar las pesadillas o buscando adormecer la conciencia. De esta forma, se quema el cuerpo y se aísla el espíritu.

En general, la problemática que circunda al hombre, condiciona el funcionamiento de toda la cadena, eslabón por eslabón. Los dramas individuales parecen distintos, aun cuando convergen hacia puntos comunes, pues aun cuando aparentemente se viven hechos únicos vistos desde el panorama individual, en el fondo, ellos son simétricos en su conjunto.

La contaminante corrupción, la inmoralidad y la insensibilidad, recorre a su discreción, todos los estratos sociales, envileciendo fundamentalmente a aquellos que detentan el poder, cuyos espíritus, producto de su ambición y soberbia, quedan degradados, y aun a pesar de esto, irónicamente sus modelos, son hasta exhibidos como dignos de ejemplo.

Estos estigmas envilecen en especial, a aquellos que se enriquecen a expensas del dinero de los pueblos, los que organizan guerras, matan y envían a la muerte a otros hombres, los que en nombre de la justicia generan injusticias, los jueces que no cumplen con las leyes, tanto o más que aquellos que delinquen rampantemente, todos ellos sin excepción, están matando y muriendo con los ojos abiertos.

Los mismos, de repente son zombis parlantes que deambulan asociados entre el fragor de la vanidad, produciendo tal dolor y sufrimiento, que hacen aullar a sus semejantes, como resultado de sus viles actuaciones.

A la humanidad le quedan dos opciones: continuar deslizándose por la ilusión de una montaña rusa engañosa, que lleva a hacer creer que se asciende entre virajes repentinos y produce descensos turbulentos, mientras que en realidad el hombre está paralizado en la superficie del vehículo escogido, sin rumbo, ni azimut.

O por el contrario, es indispensable volver a reencontrar la esencia ya diluida desde hace tanto tiempo y hacer las preguntas correctas, buscando las respuestas adecuadas que abran la conciencia individual y colectiva en búsqueda de la ‘Causa de la causa’.

Desde épocas muy antiguas y desde diversos ángulos del pensamiento humano, diferentes culturas han sustentado que es posible tener un mejor acceso al conocimiento, si se implementa la reflexión y se aplica con disciplina el uso del pensamiento, en busca de la verdad.

No se trata de una tarea fácil, para empezar, se debe regresar a etapa de la inocencia natural y espontánea que surge durante la infancia, cuando sin mucho discurrir, aparecen con frecuencia en la mente algunas preguntas consideradas sabias:

-¿Quiénes somos?, - ¿De dónde venimos?, - ¿Hacia dónde vamos?, - ¿Qué es la vida?, - ¿Qué es la muerte?,- ¿Qué es el Universo?, - ¿Cuál es el sendero?...

Y luego por ende, se trata de buscar las repuestas en el fondo del alma adulta y responsable, que se supone y se pretende, cada observador debe tener.

Allí está el punto de partida, desde donde se comienza a transitar el sendero explicado por los grandes sabios de otras épocas, quienes vislumbraron con cierta claridad, las posibilidades potenciales del Ser.

Algunas personas dedicadas, disciplinadas y con el firme propósito de ir más allá en busca del conocimiento, ya han buscado el camino de retorno que sólo es posible encontrar, si se conoce cuál es el origen y se define la ruta a seguir para encontrar al ‘Ser Interior’.

Han acudido entonces en procura de la iluminación proveniente ya sea de Seres de Luz o de Maestros ascendidos, quienes por diferentes medios han respondido al llamado y han comunicado de modo claro sus manifestaciones de disposición y entrega.

Tal es el caso de las develaciones propuestas por Nahu Nahi, quien afirma que el ámbito cosmológico de la historia es mitológico, y resulta percibido por algunos como portador de desalentadores mensajes de pesimismo, o como advertencias acerca de posibles problemas mayores.

Más indica que otros por el contrario, se centran sólo en dar mensajes de esperanza y de luz, y se niegan a detenerse en las malas noticias que vaticinan un dudoso futuro de destino del mundo.

Las ominosas situaciones del mundo son reales. Es imposible mirar a través de las políticas de los gobiernos de todo el mundo y ver en ellas que no hay coherencia, benevolencia, acción iluminada, o, en general, manifestaciones de algún comportamiento inteligente, que se muestre como una posible salida hacia la requerida igualdad y la unidad.

La familia humana se ha vinculado al proceso a lo largo de miles de generaciones y cada vez regresa a su hogar, el planeta Tierra, en aras de superar la generación anterior de dominio, por ahora buscando comodidades, estilo de vida, y tecnología.

Mientras tanto, la madurez emocional del sistema individual, sigue escondiéndose en el sustrato viciado de la violación, el abuso, la esclavitud, la guerra, la deshonestidad, la codicia, el fraude de los gobiernos, y un centenar de otros vicios, producto de la debilidad y de la desilusión de los seres humanos, programados para ver únicamente la imagen externa de la mente, a la vez condicionada por una clara limitación de su sistema de acción.

La familia humana ha buscado construir una pirámide de vida, manifiesta a través de cientos de generaciones y cada nueva generación, construye una nueva capa de actualización técnica y experiencial, que en particular modifica el estilo de vida propio de cada época.

El conocimiento se acerca a la cúspide de esa pirámide, donde queda poco que añadir, pues cada día es mayor, así que el observador debe mirar con desapego lo que la humanidad ha construido y analizar si ello ejemplifica la trascendencia del verdadero Yo.

Propone el maestro, que la pirámide se manifiesta dentro del mundo tridimensional, derivada de un conjunto de construcciones defectuosas dentro de un marco específico, que lamentablemente han surgido durante millones de años para inducir a la humanidad a la colocación repetitiva de elementos constructores deficientes, tendientes a la anulación de la presencia del ‘Ser interior’, denominación dada, al Ser así llamado ‘Soberano Integral’, figura central, situada dentro de la mitología moderna.

El Soberano Integral, es el Ser transparente en expansión, que calza únicamente en la era actual, a la que se está entrando. ´´Él es el portal, a través del cual el observador puede experimentar la Primera Fuente en condiciones de unidad, igualdad y verdad incondicionales.

No es el alma o el espíritu. No es Dios. Tampoco está afiliado al Complejo Dios-Espíritu-Alma que se trata en otro título. De hecho, se encuentra por fuera de cualquier construcción dependiente del Sistema mental Humano.

La Primera Fuente, es la esencia primordial del todo, que en última instancia, es la totalidad existente y vinculada. Se refiere a veces como el cuerpo de la Fuente Colectiva y representa la conciencia global de todas las cosas, en forma unificada.

Y ésta, es precisamente la razón, de por qué puede ser un desafío entender lo que es en esencia es el ‘Soberano Integral’, y por qué el observador requiere de una significativa preparación previa para experimentar las incomparables cualidades y expresiones dimensionales de su propia individuación.

El soberano Integral, se encuentra por fuera de cualquier limitación y aún debido a su naturaleza infinita, abarca todo. Como elemento abarcador del cuerpo humano, es tan cercano a éste, como lo es la respiración a la vida, que aun cuando se manifiesta circulando dentro del instrumento humano, su esencia permanece en su propia existencia cuántica, esto es, se auto-contiene en el vacío y en la quietud.

La descripción de vacío acá mencionada, parecerá incompleta, y para algunos, un poco terrorífica, pero el vacío en referencia, es simplemente el ‘vacío de la ilusión’, que acompaña las decepciones y las separaciones que contiene el Sistema Mental Humano.

En la quietud, en el sin propósito y en el vacío de cada uno, todo existe. Y, sin embargo cabe anotar: ¿No es esto precisamente lo que los seres humanos más temen?

Tal vez sería exacto decir que éste, es el origen del miedo en sí. Resulta una ironía que el Soberano Integral, que es el elemento que más claramente define el vacío, sea motivo de temor.

En su debido momento, nadie se puede negar a mirar a través del portal de su instrumento humano y percibir vida sin la asistencia de la mente.

Al temer a la pausa programada en el sistema mental humano, se ha aceptado que el vacío no es asociado sino a la muerte y a la no-existencia.

Por ello incansablemente, se buscan la belleza, la armonía, las vistas espirituales de los mundos superiores, las descripciones de la paz y del amor, la presencia angelical, la experiencia de unidad y belleza, todo por fuera del Ser, más sin embargo, no se quiere pasar por la puerta de entrada hacia el vacío, temiendo llegar allí, justo porque se tiene la idea preconcebida, que el vacío, es la inexistencia de la mente.

Como se ha indicado, el instrumento humano, está conformado por tres componentes principales: el cuerpo físico o biológico, el emocional, y el mental.

Estas tres herramientas diferentes de percepción, en su conjunto representan el vehículo de movilización del espíritu individualizado, que así interactúa con las dimensiones físicas representadas por el tiempo, el espacio, la energía y la materia.

Por consiguiente, surgen una serie de explicaciones, de leyendas y revelaciones, cuyas conclusiones sobre los contenidos, simplemente quedan a juicio de cada observador.

Sin embargo, para efectos del desarrollo del tema acá tratado, en particular sobre el tópico de la espiritualidad, dichas notas quedan así plasmadas, para su ulterior análisis, ojalá, para su posible verificación y ampliación, hasta llegar a la divulgación de ser el caso, que como se dijo en otro título:

“Todo hombre puede llegar a saber la verdad, al recibir las respuestas desde la Inteligencia Superior, para ello, sólo basta con formular las preguntas adecuadas y oportunas”. Anónimo.

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Fuente: Mi libro “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Autor: Daniel García Vanegas.
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“Uno puede llevar el caballo al agua, pero no lo puede hacer beber. Proverbio árabe.


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