martes, 8 de julio de 2014

SIMBOLISMO ESPACIAL (II)

“No hay hombre más sabio que aquel que pone en práctica las enseñanzas de sus errores”. Anónimo.

La filosofía Platónica considera que las formas sustanciales ejemplares y perfectas de las cosas, existen eternamente en el pensamiento divino.

El observador, tiene que acudir a su capacidad de abstracción, para extraer la esencia de cada rasgo estereotípico claramente definido, si quiere certeramente clasificar los caracteres del entorno, sin perderse entre las infinitas variaciones concretas individuales de los mismos temas esenciales tipológicos, dentro de una constelación determinada de arquetipos espaciales. Igualmente, cuando el símbolo se remite a arquetipos o significados puros, también hacen referencia, a los elementos significantes primordiales’ que los componen.

Regresando al tema, un arquetipo, del griego αρχη, arjé, ‘fuente’, ‘principio’ u ‘origen’, y τυπος, typos, ‘impresión’ o ‘modelo’, es el patrón ejemplar, del cual derivan otros objetos, ideas o conceptos. Otros pensadores, consideran los arquetipos, no como materia o sustancia, sino como ciertas formas de la energía. O visto desde otro ángulo, energía que se transforma en formas. Ellos son puntos de encuentro o nódulos dentro de la red de la energía cósmica, en los que se manifiesta una determinada forma según sea su cualidad, posición en la estructura y momento, como parte del proceso de evolución global, según sea su posición con relación al todo y dependiendo de su relación particular con los demás arquetipos.

Entonces, el arquetipo, por asociación se remite al concepto de símbolo, en lo que se denomina ‘el pensamiento simbólico’, el cual, da la posibilidad de tener una libre circulación a través de todos los niveles de lo real. El ámbito de ‘libre circulación’, por demás, es demasiado poca en su cobertura, ya que el símbolo, identifica, asimila, unifica planos, crea planos heterogéneos y marca realidades aparentemente irreductibles.

En general se llama símbolo, tanto a la representación, como a lo representado, es decir, al signo que representa ambos; lo anterior conlleva que utilizando la misma forma compleja de expresión, se designa tanto al ‘significante’, como al ‘significado’.

El símbolo como representación del significante, es visual, auditivo o kinestésico. El símbolo como significado, se remite a lo que representa, no solamente con relación a objetos, seres o eventos, sino a cualquier otra interpretación que pueda ser traducida en ideas, bajo cualquier versión metafísica.

Cómo se indicó, a simple vista cualquier persona observa que hay seis posiciones de dirección básicas resumidas así: adelante-atrás, izquierda-derecha y arriba-abajo y además, se distinguen dos posiciones adicionales que indican la relación de inclusión del objeto, con relación al espacio determinado por su posición: dentro-fuera. Estos principios de orientación, permiten al observador disponer de una clara descripción de la ubicación de los objetos, con relación al espacio.

Igual, ellos están relacionados con ciertos perfiles del paisaje, con lugares del espacio y aún con momentos del proceso energético. Ahora bien, en general todo lo que asciende puede considerarse que está delante y fuera de quien observa y todo lo que desciende que está detrás y dentro.

Así, a partir de las posiciones quedan definidas cuatro de las seis direcciones del espacio ya consideradas, más las de ubicación ya identificadas (dentro-fuera). Por su parte, las dos direcciones que indican la lateralidad, izquierda y derecha, son intercambiables, cuando son asimiladas con la visión reflejada ante un espejo, donde la derecha del objeto, es la izquierda del reflejo y viceversa.

Este principio de inversión dual del espacio conlleva un amplio simbolismo, el cual, es utilizado en ciertas ciencias y artes antiguas, así como también en las indígenas y tradicionales. El principio de inversión, es por ejemplo corroborado en el proceso de asignación de funciones de los dos hemisferios cerebrales, cuyo tema se desarrollará en detalle, más adelante.
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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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Etiquetas: Espacio, espacialidad tiempo materia energía dimensión simbología semiótica ética moral axiología consciencia valores principios universalidad voluntad presencia trascendencia miedo temor paradoja ignorancia violencia ira