martes, 7 de abril de 2015

EL SILENCIO



“Nadie predica mejor sermón que la hormiga que nada dice”. Benjamín Franklin.

El silencio pleno sólo existe como la concepción de la ausencia total de sonido, pues aún bajo un estado de quietud total se constituye en una situación imposible de suceder allí donde haya el más mínimo vestigio de vida.

El sonido, para no entrar en detalles, corresponde a la percepción de vibraciones resultado de la interacción de diferentes elementos, pues a pesar de ser invisible, se puede representar en forma de ondas vibratorias que marcan la intensidad o amplitud, la frecuencia, la duración o longitud de la onda y el timbre, así que cada vibración conlleva su propio sonido, sea éste perceptible o no para los humanos.

Para el observador, el silencio surge en forma relativa y aparece una vez los sonidos que hay son no-perceptibles por los sentidos, no obstante de la forma como se concibe, resulta ser simplemente un estado mental concentrado, porque para él, siempre suena algo, aunque sea de una manera muy leve e impalpable.

Está demostrado que aún en absoluta quietud, el individuo de todas formas produce y percibe como mínimo dos casi imperceptibles sonidos, uno agudo que corresponde a la vibración propia producto de la energía asociada con la tensión nerviosa, y otro grave, como resultado de la circulación o paso de la sangre por el conducto unido al oído.

Cuando se habla de silencio, sólo se hace referencia a una ausencia razonable de ruido que permite realizar otras actividades sin causar molestias: descansar, dormir, estudiar, reflexionar, concentrarse, meditar.

En música, se utiliza el llamado silencio como una suspensión entre sonidos, igual entonces, el silencio puede ser considerado como una simple ‘pausa’ de baja amplitud, poca intensidad y leve frecuencia sonora.

Con ello, aparece asociado el concepto de oír y escuchar. Aunque aparentemente no haya una diferencia notable entre estas dos palabras, en realidad se trata de eventos muy distintos. Oír es una acción casi involuntaria, se oye automáticamente, de la misma forma como se respira, esto inclusive, sin que el observador siquiera llegue a percatarse.

No sucede así cuando se escucha, allí se presta alguna, mucha o toda la atención, pues se estimula el oído en búsqueda de la significancia del sonido y convierte esta acción, en un acto sensible de percepción e interpretación del sonido.

Por ejemplo, escuchar obras musicales requiere, además de la debida atención, de un buen entrenamiento auditivo, sobre todo si se pretende analizar, algunos de los muchos componentes que intervienen en la composición general.

El sonido forma parte de la vida, está en todo lugar; más como pasa con todos los extremos, su exceso resulta perjudicial. La contaminación acústica comprende todo el ruido que circunda, ese que afecta el entorno y que a la vez perjudica la salud y atenta contra la tranquilidad. Algunos de sus efectos físicos derivados, se manifiestan en dolor de cabeza, estrés, insomnio, pérdida parcial de audición o incluso sordera.

Ahora bien, por simple disciplina se trata de aprender a mantener la mente quieta, porque el silencio del pensamiento, también corresponde a una fuerza que representa un inmenso poder. Una gran fuerza mental puede obtenerse, al aprender tanto a pensar, como a dejar de pensar siempre a voluntad. Mientras se ejerce el pensamiento, se proyecta el poder de la mente a interpretar los eventos de la mejor forma posible. Al suspender éste ejercicio, se recomienda abandonar el esfuerzo consciente, con el fin de evitar la fatiga mental.

Una vez los seres humanos se aquietan, van más allá del pensamiento, en ese momento, la quietud contiene una dimensión añadida de conocimiento, llamada consciencia superior. Aprender a cesar de pensar es la difícil adquisición de dejar reposar la mente, lo cual resulta de suma utilidad en el esfuerzo del encuentro consigo mismo.

Dejar de pensar a voluntad, requiere un manejo de aprendizaje tan intenso, como el de aprender a hacerlo. A poco de intentarlo, se puede advertir que es bastante más difícil que la misma acción de pensar, la cual es de alguna manera automática. Por lo tanto, resulta lastimoso el abandono del intento consciente de no pensar, pues la persona normal, cesa en su intento por enfrentar un relativo grado de dificultad no esperado.

Conviene tener más y más ratos de soledad e introversión, darse tiempo para la reflexión y acudir al silencio, para ganar sabiduría y poder. Al intelecto que siempre está inquieto, se le puede explicar que las respuestas que busca siempre están en el silencio, en la quietud y en la paciencia. Todo lo que el observador necesita saber, se encuentra una vez se escucha y observa, nunca mientras cuestiona y examina. Por esta razón, una vez alimentada la mente es mejor relajarse y mirar la proyección de la película.

La práctica del silencio conecta al individuo con la realidad, pues una vez se ha ubicado en el presente y al permanecer en silencio (silendum), el individuo asume un papel de vigilia en observación. Sólo entonces se percibirá la sonoridad interna que ahogará totalmente la bulla del mundo exterior y establecer internamente contacto con la ‘voz de la nada’, en el reino del sonido mudo.

“Interferencias delicadas, cuando claras, vencen rígidas resistencias”. Lao-Tsé.

Pues bien, el principio del sonido está estrechamente relacionado con el estudio de la sustancia atómica por ser el centro múltiple de las fuerzas. Los átomos vibran tan rápido que en un momento dan la impresión de estar quietos. Más en el otro extremo, hay átomos que vibran tan lento que parecen inexistentes. Igual, el primer paso para ser testigo es detenerse y permanecer en silencio. El Gita habla del vacío y del silencio, ello corresponde a la iluminación de la divinidad interna expresada en su aquí y su ahora, de manera que siempre queda establecida en un eterno presente.

Estar en silencio es abrir un espacio a la meditación y se constituye en un valioso remedio ante la enfermedad. De todos los medicamentos, la armonía es la que mayor adicción crea. El silencio como respuesta es el espacio en el que cada uno despierta, donde se abandona la mente ruidosa y se conforma el espacio en el que cada uno permanece dormido. Parece disonante, más si la mente continúa en su parloteo, el Ser permanece dormido.

Parafraseando a Buda se diría: “Al sentarse en el silencio y si la mente se detiene, se puede escuchar el canto de los pájaros así no hay presencia de la mente en el interior, sólo vive un silencio... ese silbido del pájaro, ese gorjeo, y entonces, ninguna mente se siente funcionar dentro de la cabeza y se llega el silencio total... allí por ende, la conciencia aflora. Ella no viene de afuera, surge dentro de sí, allí crece. Por lo demás, sólo cabe recordar: ¡Se está dormido!”.

El silencio del Ser, es el único lenguaje sublime que la sutil existencia entiende. Y una vez alcanzado, el peregrino ha llegado al hogar, el andar ha terminado, la lucha ha cesado. Ahora, de manera cómoda y a voluntad, se reconoce la presencia del Ser Íntimo en silencio.

Por su parte las culturas indígenas creen profundamente que el silencio es el signo de perfecto equilibrio. El silencio se asimila entonces con el equilibrio perfecto del cuerpo, la mente y el espíritu. El hombre que preserva su calma interior, nunca se ve agitado por las tormentas de la existencia. Sus ventajas son el autocontrol, el auténtico valor, la paciencia, la dignidad y la reverencia hacia el entorno. El silencio es la piedra angular del carácter.

Al reiterar la importancia del silencio y al aprender a controlar el parloteo de la mente como base importante para la conexión con ‘el sí mismo’ o ‘el habitante interno’,
se realiza el Ser. Las expectativas y la especulación, son las acciones favoritas de la mente que la impulsan a iniciar y continuar con ese permanente parloteo o ruido interno. Sin embargo, cabe recordar que según su consejo: "El silencio interno, es el maestro por excelencia”. Enseñanza Lakota.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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ETIQUETAS: Sonido, música, armonía, melodía, ruido, ritmo, percusión, solfeo, silencio, sistemas, ordenamiento, energía, vibración frecuencias, ilusión, fuerza, entidad, existencia, planeta. 

martes, 31 de marzo de 2015

EL SONIDO (III)


EL SONIDO (III)

“Siete son los senderos que cruzan el Huerto Infinito, y cada uno deberá transitarse con el cuerpo, el corazón y la mente como uno...”. Código de Isaiah.

Ya los esenios hace más de 2.500 años sostenían que la clave del dominio de un comportamiento integral, se encuentra resumido como uno, en el anterior pasaje del código de Issaiah,

Según la más rancia tradición, todo en la creación recorre siete etapas de actividad y luego llega automáticamente un momento de descanso.

En su densa y limitada percepción, el ser humano ve el universo fragmentado en siete escalas o bandas de frecuencias vibracionales. Tanto es así que en algunas culturas, se usa el número siete como el principal sistema de fragmentación del universo que en razón de su fenómeno de continuación se mide en octavas.

Se reconoce que siete son los pasos que recorre toda manifestación desde el momento en que se expresa el deseo, hasta que se hace visible la demostración. Al seguir este modelo, por ejemplo se empaqueta el ciclo del tiempo en siete días, por supuesto como producto de la asociación de las unidades de tiempo determinada por la observación los ciclos naturales básicos de la luna.

Siete son los colores del prisma y siete las notas musicales primarias cuya sucesión de siete sonidos que conforman la escala y que se suceden desde el registro grave hasta el agudo, pues siguen las mismas siete notas de la escala que como ya fue indicado, en términos musicales se denomina una octava.

Ya desde la remota Grecia la lira, el instrumento sagrado de Apolo, consta de siete cuerdas de tripa de distintas longitudes, acodadas sobre un marco de resonancia, estructura que origina los siete tonos armónicos, los mismos que elevaban el espíritu del hombre y además, a cada uno de sus sonidos se le asigna uno de los siete planetas.

En su momento, el conocimiento previo de la música y la geometría era obligatorio en la escuela de Pitágoras quien consideraba que la música consiste en un efecto que pone en movimiento la sustancia-luz universal sonora por medio de los poderes creativos divinos, sea en forma de pensamiento, sentimiento, acción o por medio de la simple palabra hablada.

La música se considera desde entonces la voz de la perfección, porque cada pensamiento y sentimiento crea un sonido particular, emite un color exquisito, lo que produce la especial forma particular que lo reviste. La música es un flujo armonioso de energía que transforma la calidad del aspecto externo y lo hace de forma tan fácil, como fuego modifica las frecuencias inferiores de vibración, propias de la sustancia en su dimensión respectiva y además lo hace, sin necesidad de argumentos o lucha.

Resulta evidente que la más notable manifestación del relacionamiento humano, se inició a partir de sonidos hasta convertirse en lo que hoy está representado en la más vasta estructura de la actualidad fonética, soportado en los demás sistemas de apoyo sonoro que corrientemente son utilizados. Tanto es así, que cuando se lee, la mente escucha el eco del sonido representado en los símbolos respectivos.

Estos cantos naturales se difuminan, tal como lo hace el perfume de las flores, mientras en un término más amplio, su radiación sonora contribuye con la conformación universal de la música de las esferas, ya que cada uno está en capacidad de concentrarse y enfocar el don de su canto, a través de sus propias cuerdas vocales o de cualquier otro místico regalo usado como instrumento del sonido, incluido el pensamiento.

Al recordar que todo en el universo vibra o se mueve, se explica cómo cada elemento en forma de sonido, sea el pensamiento, la emoción y las palabras tienen vibraciones muy propias y enlazadas con la frecuencia en el que su sonido se genera.

Curiosamente las leyes cósmicas también son siete: vibración, cohesión, desintegración, control magnético, fijación, armonía e impulso. Así se tiene que cada Ser, emite su propia vibración, la cual al traducirse en sonido constituye su llave tonal; por la ley de la correspondencia, asimismo genera un color que prima sobre los demás, el cual también es asimilable con alguno de los siete chacras; e inclusive, produce una forma geométrica particular que corresponde a su propio patrón energético, que entonces aparece manifiesto en forma de: ‘pensamiento-forma-tono’.

Por tanto, las llaves tonales son las manifestaciones sonoras de la esencia y de la vibración, expresadas en forma armónica y ordenadas en composiciones sean estas de tipo sinfónico o melódico.

Por ejemplo, a cada Maestro Ascendido se le asocia una llave tonal particular, la cual está entretejida en una bella expresión de sonido; y a medida que se irradia la mezcla de sus tonos, su construcción se constituye una inspiración para todos los que tienen el privilegio de tener acceso a contemplar las facultades superiores desarrolladas por el oído interno universal.

En dicho sonido se encuentra la radiación del ser y de su energía, por lo que la audición, inundará el lugar de emisión con las virtudes que le son propias a cada Ser.

Los siete colores del arco iris también muestran al septenario como regulador de vibraciones, dentro de un espectro continuo de colores; comúnmente se suele aceptar que el espectro está conformado por los siete colores básicos de arco iris y de sus intercepciones que en su orden descendente son: rojo, naranja, amarillo, verde, celeste, azul y violeta, los cuales resultan de la descomposición de las correspondientes frecuencias de la luz visibles para el ojo humano.

En un intento por representar la equivalencia entre sonido y color se ha desarrollado el siguiente esquema que directamente permite visualizar su relación básica:

NOTAS MUSICALES Y COLORES



Es más, yendo un poco más allá y al salirse del esquema septenario para llegar al sistema duodenario, esto es, al superar la tradicional representación del modelo 3 +4 para reconocer el trazado 3 X 4, el observador se acerca a un compendio más avanzado que lo lleva a considerar otro modelo que para éste caso particular se muestra como ‘afinación temperada’, de modo que abre la mente a un modelo por demás complementario.


Para los entendidos, está claro que el dodecaedro, junto con el septenario son los modelos más usuales y recurrentes que sirven para elaborar y representar ciertas esferas de clasificaciones, particularmente, aquellas relacionadas con ciertos códigos tradicionalmente utilizados por las religiones y aplicadas a otra gran diversidad de elementos definitorios de los aspectos metafísicos más relevantes, como preferentemente son el sonido y el color.

Pues bien, la comunicación sonora es secuencial, ordenada y enfática; gracias a ella, es posible tomar consciencia del compás, el ritmo, los tiempos, el acento, la cadencia de los sonidos y en la música, su armonía y melodía, su rima, poesía prosa y todos los contenidos implícitos y subyacentes.

Así como la representación visual, responde a la abstracción gráfica de los fenómenos físicos relacionados con la representación de la realidad, ella requiere cierta capacidad avanzada de reconocimiento de la simbolización e interpretación por parte de los ejecutantes emisores-receptores.

Su combinación se expresa por símbolos que van desde figuras antropomorfas e íconos, hasta inclusive registrar las imágenes de los sonidos, hoy convertidos en diferentes tipos de escritura, gracias a las cuales el hombre se ha permitido dejar constancia simultánea de la experiencia fonética-auditiva y alternativamente, continuar expresándose por medio de una amplia simbología de manera automática.

Como complemento, la representación kinestésica o mímica, resulta útil, cuando de forma activa, se comunica o procesa la información intercambiada y ella está directamente asociada con la manifestación de sensaciones provenientes de la mente y manifestadas mediante el uso de los movimientos del cuerpo de forma concomitante.

El hemisferio cerebral derecho es ente el integrador, por ser el centro de las facultades de percepción global viso-espaciales de comunicación no verbal que está especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades de comunicación del tipo: visual-artístico y musical-sonoro que son propias de ciertas formas específicas del lenguaje.

Muchos mensajes de culturas antiguas se han transmitido a través de historias, iconos, construcciones, edificios, e incluso alfabetos diseminados por infinidad de lugares del mundo que van desde América Central a Egipto y de China a la Patagonia. Y ahora, ante la actual encrucijada de la evolución humana, se intentan decodificar, al viajar el conocimiento humano para traspasar el espacio y el espíritu esto es, cabalgar sobre las notas musicales y los sonidos hasta respirar la esencia de vida que deja la estela de la lluvia recién caída.

En esta época, cuando el cambio de valores y el olvido han cubierto el conocimiento antiguo, las facultades del hombre se perciben tal como las cuerdas flojas del violín. Así que sólo el observador que sabe apretar y ajustar los tonos de su violín en armonía con las vibraciones luminosas y acústicas, está en capacidad de extraer la divina melodía de ellas. La combinación de estos poderes y la de armonizar entre los planos del Macrocosmos y del Microcosmos, darán como resultado la geométrica equivale a la más sublime invocación sagrada.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
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martes, 24 de marzo de 2015

EL SONIDO (II)


EL SONIDO (II)

"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra; todo se transforma, y aquello que está vibrando produce un sonido, un color y una forma geométrica determinada”. El Kybalión.

La misma entidad, con el fin de manifestar el sonido, es decir, acudir al poder creativo original, no sólo debe crear energía, sino asimismo lo debe hacer de forma armónica, para acceder a las formas de vida de una experiencia consciente.

Las influencias de la Matriz de Doble Onda, crean aceleraciones de rotación y de compresión en el medio universal.

Las cosas existen porque vibran, y que estas vibraciones resultan más rápidas, a mayor desarrollo energético, y se presentan en escalas de octavas ascendentes, cada vez más altas.

La forma cómo funcionan los procesos de creación es por medio de octavas, lo cual se puede ver un pequeño libro llamado “El Secreto de las Octavas”, de Morfeo de Gea, de donde parafraseando lo allí dicho se indica:

“Todo lo que sucede en esta realidad, todo evento, situación, proyecto, “cosa”, etc., tiene un proceso energético. Todo, para poder manifestarse, completarse, empezarse y terminarse atraviesa unos pasos o etapas, que, al igual se pueden identificar de forma física cuando el observador se sumerge en ello (paso 1, paso 2, paso 3, etc.), también es posible identificar la parte energética de las mismas, aunque a priori no sea tan fácil. Pero no puede haber nada creado, manifestado, ejecutado o llevado a cabo en la realidad que no siga un proceso energético de pasos sucesivos, que se cumplen desde cuándo empieza hasta que termina.

Éste proceso es lo que se conoce como una ‘Octava’. Se le llama octava, porque los pasos o saltos energéticos que sigue todo lo que existe para pasar de un estado a otro son principalmente siete. Para entender estos pasos, sean más cortos o más largos en duración, se explican cómo las notas musicales, y así están planteados por ejemplo, en las enseñanzas de Gurdjieff.

Todo lo que empieza, se inicia en el estado energético o nivel al que se puede asignar la nota DO, luego pasa a un estado que sería correspondiente a la nota RE, luego al MI, al FA y sucesivamente hasta que termina con el DO de la siguiente octava. Como es sabido, las notas musicales representan cada una un tipo de energía diferente, una frecuencia, un estado vibracional, de ahí que resulten tan útiles para poder estudiar las octavas de las que se compone todo lo que sucede en la vida”.

Así que, usando la analogía musical, se logra hablar de las diferentes frecuencias y bandas vibracionales en las que se divide todos los eventos, y para ello, todo se inicia con la primera octava, proceso que surge de la Fuente primaria, y crea los siete primeros niveles frecuenciales y evolutivos inherentes. Al igual que cada banda se puede asociar con una nota, también es posible asociar un color del espectro lumínico, por eso se habla de bandas de colores, para denotar de manera simple el “plano” o la dimensión en el que el evento se encuentra.

Así, la primera expansión de la Creación desde la Fuente que es omnidireccional y llega al final de la última banda creada, contenidas unas dentro de otras y no una a continuación de otra, su efecto no se detiene evidentemente, sino que se crean nuevos planos subsiguientes, dando lugar a una nueva octava, con la misma estructura de niveles, notas y colores, de modo que así lo mismo, se repite una y otra vez más.

Cuando la energía de la Creación se expande más allá del final de la segunda octava, se vuelven a generar otros planos o niveles inferiores más, que dan lugar a la tercera octava, y luego a otra ad infinitum.

El universo físico, como se conoce, tuvo su génesis en una de las bandas de la segunda octava, proyectado desde alguna de las bandas superiores, naciendo desde una singularidad y expandiéndose, más o menos como propone la teoría del Big Bang, ocupando un lugar y estructura de niveles e igual rige el movimiento evolutivo de todo lo que contiene.

La galaxia dentro del universo tiene  la misma estructura de bandas de frecuencia, pues se encuentra en una sub-octava dentro de la octava o estructura de niveles del universo; los seres humanos, disponen de la misma estructura en el sistema energético, el planeta igual tiene la misma estructura tanto en su composición física, como en la no-física.

En conclusión todo está regido por el mismo patrón, por la misma ley funcional, a partir  del mismo mecanismo creativo de octavas evolutivas, ya que tiene que ver, simplemente, con la ley de unicidad que sigue todo lo que existe para precisamente poder existir.

Pues bien, la ‘simática’ se ocupa del estudio de los kuma o sonido visible producto de las ondas.
  
Una estructura de escalonamiento, muestra lo siguiente:

ü  El sonido más bajo perceptible al oído humano es la Nº 4 o Cuarta Octava, compuesta por 16 vibraciones por segundo.

ü  El Plano Astral vibra en las octavas que van desde la Nº 4 hasta la Nº 20, o sea, desde 16 vibraciones por segundo, hasta llegar a 1.048.576.

ü  El Plano Mental comienza en la Octava Nº 21, con las ondas eléctricas conocidas. Ya en la Octava Nº 28 las vibraciones corresponden al pensamiento y realmente hasta ahora son desconocidas por la Ciencia.

ü  El Plano Espiritual comienza a partir de la Octava Nº45.

ü  La Octava Nº47 tiene su campo de acción en el calor.

ü  Las Octavas Nº48 y 49 corresponden a las ondas luminosas. Mientras a la Octava Nº 50 pertenecen a los Rayos Infrarrojos, ultravioletas y otros rayos químicos.

ü  La Octava Nº 57 se denomina la “Octava de la Verdad” porque el número de sus vibraciones es de 144.115.188.075.855.872, la misma que la biblia en el Capítulo 7 del Apocalipsis de San Juan llama simplemente como 144”.

Los sentidos humanos son absolutamente torpes y limitados. El ser con el más fino oído, no oye el sonido de la vibración de las plantas, ni el de las células de su cuerpo.

Nadie se da cuenta por consiguiente que los planos invisibles, astrales, etéricos son una baraúnda de sonidos, de voces que resultan al mismo tiempo, un indescriptible concierto armónico de vida.

"Cada vibración en éste universo tiene un color y un sonido. Cada vibración también representa una idea particular, y por lo tanto, cada idea tiene un sonido de vibración y un color de vibración Muchas ondas vibratorias son demasiado largas o demasiado cortas para ser percibidos por los seres humanos... No podemos escuchar su sonido o ver su color, pero existen. Podemos hablar de ellos como elementos de la matriz causal en el ámbito de la vibración del color, y lo que se considera como raíces acústicas (mantras biija) de las ideas referidas "- P.R. Sarkar.

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martes, 17 de marzo de 2015

EL SONIDO (I)



“Mientras el color es la sensación resultante de la estimulación de la retina del ojo por ondas lumínicas, el sonido es una combinación de ondas tonales y cada una de ellas obedece a diferentes frecuencias y longitudes de onda”. Anónimo.

Aparentemente la física de la luz y la del sonido son completamente diferentes, ello visto desde una muy singular concepción conceptual. La armonía de las ondas sonoras, ya sea en forma de sonidos emitidos por los animales, el lenguaje humano, la onomatopeya o por medio de la música, conducen a la concepción y afianzamiento de ciertas ideas.

En el antiguo Egipto se tenía un especial respeto hacia el Sonido, considerado como una manifestación sagrada por excelencia proveniente del Ser Único e Invisible que lo creó todo. De allí viene el clásico entendimiento promulgado en las leyendas que indica que los Sonidos despiertan al universo, ya que despiertan no sólo el alma, sino también lo más hermoso de ella y establece una indisoluble relación con el Ser Único Invisible.

Pasó el tiempo y ya en 1920, varios científicos, entre ellos Louis de Broglie, plantearon la dualidad onda-corpúsculo, considerando que el fotón sería la partícula portadora de todas las formas posibles de radiación electromagnética. Entonces, según la energía esotérica y la astrofísica, cada rayo incorpora una tecnología:

Ø  El primer rayo, incorpora la tecnología relacionada con el poder y la interacción cósmica.

Ø  El segundo rayo, incorpora la tecnología propia de las creencias.

Ø  El tercer rayo, incorpora tecnologías básicas de ingeniería y en particular, las tecnologías referidas a la información y la comunicación, dando paso a dos aspectos corrientes de uso de la energía: el conocimiento y la sabiduría.

Ø  El cuarto rayo, incorpora arquetipos de la tecnología de la inspiración, la construcción, la significación y la creatividad, para expresar y exteriorizar correctamente la realidad individual interna.

Ø  El quinto rayo, apropia el principio de la investigación y la experiencia del observador.

Ø  El sexto rayo, personifica el principio del reconocimiento, el idealismo, la geopolítica y la evolución de las ideas.

Ø  El séptimo rayo, acoge el principio de unificación, organización y efectividad economizante, como la concepción sistémica de vida, mente y consciencia, de modo tal que trasciende las fronteras disciplinarias, ofreciendo la posibilidad de unificar campos que se presentaban antes separados.

Ahora bien, con respecto a la limitación humana de percepción de la luz y del color, ocurre algo similar que con la captación del sonido, el cual, sólo se escucha a un determinado rango de frecuencia, entre los 16 Hz y 20.000 Hz, aproximadamente.

FRECUENCIA DEL SONIDO DE LAS VOCALES


Fuente: Trigunamedia                        -                         

El sonido, también cuenta con una estructura de origen geométrico. Por ello puede decirse que bajo una representación gráfica, el color es a la luz, lo que el sonido es a la resonancia.

El cuerpo, al igual que cualquier átomo vibra y su frecuencia promedio es variable, y además su variación es susceptible a la influencia del entorno. Un ejemplo de esto es que las ondas sonoras afectan a la materia y según la frecuencia que las toque, entonces se pueden crear formas geométricas diversas.

Usando lo anterior como premisa, ciertos experimentos científicos han puesto a congelar agua sometiéndola a ciertas frecuencias sonoras, creando así, cristales con figuras geométricas perfectas.

De igual modo, si en su lugar se aplica interferencia y ruido, el resultado a obtener son cristales influidos por el efecto entrópico del caos. Esto permite concluir que las frecuencias pueden afectar tanto de forma positiva, como negativa, a un mismo elemento receptor. Sin embargo, en el fondo existe una diferencia fundamental, pues mientras el color está relacionado con la energía, el sonido está referido a la armonía.

La razón básica es que en la naturaleza, así como en una amplia gama de interpretaciones culturales, los colores tienen un significado intrínseco, mientras que los tonos aún no cuentan con este complejo tipo de interpretación, debidamente desarrollada.

Por ejemplo, la escuela pitagórica creó una ‘teoría matemática de la música’, a partir de la relación existente entre la longitud de las cuerdas y las notas emitidas por los sonidos correspondientes, las cuales fueron aprovechadas para desarrollar un estudio cuantitativo de lo musical.

Al igual, experimentando, se hacen apreciaciones alrededor que las distancias de los planetas y la manera como corresponden aproximadamente a los intervalos musicales, por ello se ha llegado a pensar que cada astro comporta una nota, y que todas juntas componen la llamada ' armonía de las esferas o música planetaria’, la cual no se escucha por permanecer constante o sin variaciones.

Por tanto, se considera que este tipo de apreciación no puede lograrse fácilmente a través de la percepción de una sola onda o tono, pues para ello, básicamente se requiere de la presencia de una serie o combinación, para lograr determinar alguna clase de diferenciación.

Pues bien, la posesión y uso correcto de los medios combinados de aplicación del lenguaje tiene  el gran poder conceptual que permite tratar de manera consciente la percepción, y por lo tanto, su aplicación, se acerca a una realidad de control consciente del mensaje cercano a lo verdadero. Esto de alguna forma distingue la mente humana de la mente animal y de manera fundamental, define la capacidad del intelecto individual por sí mismo, disponible y en posesión de cada observador.

Mientras que los sonidos producidos por los animales, la música o los efectos del habla pueden tener una estructura más profunda de causalidad, en realidad se considera que es el sonido de las vocales, lo que probablemente representa la forma más primaria que permite lograr articular el uso del sonido.

El lenguaje es una habilidad esencial de la razón, sea manifestado en forma oral y escrita. En especial se trata de un fenómeno conceptual que conecta la subjetividad, con la objetividad, pues ellas dos, forman un conjunto discreto temáticamente hablando, establecido como algo asimismo relacionado con el conjunto de los colores primarios.

La ciencia hermosa y elaborada de la fonética, en sus campos de articulación, acústica y captación auditiva, analiza objetivamente, la forma cómo los sonidos del habla humana se crean, se componen y son procesados; más en ningún caso contempla, la calidad universal de su existencia o el implícito potencial creativo del sonido en sí.

Estos aspectos complementarios del uso del lenguaje son capturados en conjunto, dentro del análisis del origen geométrico de la percepción selectiva del sonido, aun de aquellos traducidos a grafos, pues la escritura y la semiótica son de alguna manera, la representación gráfica de los sonidos.

Ahora bien, como cada uno de los sonidos universalmente reconocidos como vocales tiene un patrón distinto de espectro, esto en su conjunto apunta a crear un concepto universal de armonía.

Una vocal es pues un sonido asociado con un patrón universal para concebir una idea, y por lo tanto está asociado con la creación original. El concepto del sonido como principio creador universal, se explica con la ayuda de la las funciones de la Matriz Física de Onda.

La composición física de las vocales se ha estudiado prácticamente desde el momento en que fue posible registrar el sonido, hecho que sucedió a finales del siglo XIX, cuyo alcance conocido se resume a continuación de forma breve.

En un flujo de sonido armónicamente rico, las vocales se expresan por medio de dos picos de resonancia principal.

En el habla humana, la fuente de sonido proviene de las cuerdas vocales, mientras la resonancia se forma y produce en el tracto vocal de la boca, en fosas nasales y en función de la posición asumida por la lengua y los labios.

Las vocales se clasifican en la tabla de vocales IPA (Asociación Fonética Internacional) que en idioma inglés, coinciden aproximadamente con la posición de sonidos formantes reales.

Se distinguen alrededor de diez sonidos vocales en el uso común de los idiomas occidentales o dialectos, distintos de otros sonidos o pronunciaciones ligeramente diferentes, incluido el inglés, idioma que se toma como base original de este análisis.

El medio universal, bajo la influencia de la entidad de matriz cognitiva y sinérgica de onda, sufre ciertas transformaciones que conducen a la creación de olas normales y fuerzas físicas que podría denominarse como la ‘ciencia de la fonética causal’.

La lectura aun mental, siempre se convierte en un eco del sonido. Anónimo.
 Continúa…
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martes, 10 de marzo de 2015

EL PROCESO VIDA (II)


EL PROCESO VIDA (II)

“Cuando me despojo de lo que soy, me vuelvo en lo que podría ser”. Lao-Tsé.

Ahora bien, estrechamente ligado al concepto de la vida se encuentra la inseparable noción de la muerte. Éste fenómeno de cesación de la actividad vital, hasta ahora no ha podido ser correctamente definido por nadie en toda su extensión, ni en términos filosóficos, ni en términos biológicos y mucho menos en el plano físico matemático.

El vocablo muerte procede del latín ‘mors, mortis’, que significa morir, cesación de la vida. Hecho biológico inevitable que da final a toda actividad vital, incluida la más primordial función del cerebro.

Sin lugar a dudas, hablar de la muerte permite ir allende de la vida cotidiana y de las acciones que se realizan dentro de ella, ya que se trata de un tema controversial para simplemente entender que cada uno tiene un inicio y un final. Actualmente el estudio de éste tema tiene mayor impacto según sea el ámbito donde se plantee, pues en realidad no resulta nada fácil llegar a un concepto homogéneo sobre algo tan controvertido dentro de un mundo que maneja tan variadas costumbres, creencias, y formas de pensar, cada una basada en experiencias personales o particulares y trasmitidas por la tradición.

Empero, se puede describir la muerte como el final de la existencia vital, donde ya no es posible compartir e interactuar con ciertas manifestaciones que representa la vida en sí, ya que es una etapa terminal, donde científicamente el cuerpo físico no genera ninguna respuesta fisiológica, emocional, ni sentimental, ni lo hará nunca más, dejando atrás la interpretación de las creencias asumidas por el dolor y la desesperanza del apego.

A pesar que la muerte es un fenómeno cotidiano, socialmente resulta paradójico encontrar tantos tabús y miedos aferrados que conciben este tipo de posición como estados negativos, que a su vez generan temor, estancamiento y confusión; así, no es posible aplicar una óptica amplia, ni disponer de bases claras con respecto al concepto significativo de la muerte, para afrontarla mejor o para aceptar la partida del ser humano de la vida física, como un evento ineludible y natural.

Bien decía Sócrates hace veinticinco siglos: “El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo la teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males".

Independientemente de que se acepte o no, la muerte llegará, por tanto se debe tener claro que en verdad es la mayor certeza posible poseída por el hombre y que por obvia, siempre pasará en el momento indicado.

En consecuencia, la única realidad absoluta implícita a la vida, es la muerte, aunque a través de los siglos haya despertado repugnancia en unos y fascinación en otros. Ha sido bendita por unos, repudiada por otros, rechazada por la mayoría, más resulta omnipresente en todos.

Infortunadamente, la mejor definición sigue siendo que muerte es lo contrario a la vida, cuyo hecho concreto es simple: resulta difícil enfrentar la transformación del movimiento en quietud permanente y presenciar el cambio de la actividad vital de un ser humano ante la desagradable presencia de un cadáver que se enfría y del que no se pueden obtener respuestas, sensaciones o impulsos fisiológicos. En resumen, es un estado en el que se pierde la comunicación por completo.

Por demás resulta contradictorio hablar de este tema, ya que obliga a experimentar sentimientos y emociones opuestas que van indefectiblemente de la mano, pues la una, conlleva a la otra; Sin embargo, desde una perspectiva y visión más amplia no es recomendable negarse a asumir el entendimiento de esa etapa llamada muerte, pues en algún momento cada uno la tiene que experimentar sea con los seres queridos o de manera personal, en ese ineludible transitar por el camino.

En general la muerte es un proceso que se asume desde la perspectiva dada por la religión, como un paso al más allá, concebido como la vida eterna, acompañado por el desprendimiento del alma del cuerpo, ya que supuestamente la primera trasciende, mientras el cuerpo físico, luego de un breve lapso, pasa a un proceso de descomposición.

De ahí deriva la creencia de que existe vida después de la muerte, lo que ha conducido a hablar del mal y el bien en éste mundo pasajero y a su vez, induce a escoger el camino que se cree será el mejor e induce a practicar comportamientos acordes con ciertas expectativas creadas por la mente.

Resulta importante mencionar que en la actualidad, la muerte sigue siendo objeto de estudio y reflexión desde diferentes perspectivas filosóficas, religiosas y científicas, puesto que las personas mueren por razón de distintas enfermedades, circunstancias y ambientes, mientras los niveles culturales conllevan distintos grados de conciencia sobre lo que de hecho sería una ‘buena muerte’.

Las creencias, actitudes y comportamientos asumidas por el hombre sobre esta situación, no son innatas tal como en los animales, pues por lo contrario, su interpretación es producto de lecciones aprendidas desde pequeños; allí radica la importancia y la responsabilidad  que el adulto tiene hacia la población infantil y adolescente, de enseñar la relación de la muerte como un tema saludable ante el afrontamiento y la aceptación de éste fenómeno, como un evento natural.

En un sentido netamente esotérico, la muerte se entendería como “la separación del alma del cuerpo”, es decir, la conclusión de la vida física, más no el término de la existencia.

Es así como obedeciendo su natural ánimo de contextualización, desde siempre el observador ha intentado responder cuál es la razón o motivo de su existencia como resultado de la esencia metafísica  del pensamiento. En su proceso ha escudriñado la creación desde una óptica de derivada de la existencia de un Ser Superior, quien en concepto de muchos, otorga la cualidad de vivir a los seres humanos y a otras criaturas, tanto así, que diferentes culturas coinciden con un relativo alto grado de cercanía conceptual y de profundidad epistemológica, sobre una serie de encuentros míticos cercanos entre ellos, llegando a proponer una explicación del origen de la vida y del hombre, como producto de un ente contenedor del  preciado don de la creación.

En sánscrito, el nombre conjunto de estas fuerzas del exterior e interior es pra'n'a, o simple "energía" y asegura que cada elemento sólido, posee su propio pra'n'a. Además a la colección de los pra'n'a, se le llama pra'n'a'h, que significa "energía vital"

Entonces, Pra'n'a es el juego eterno entre la causa cósmica y su forma más elemental de efecto. En el pra'n'a existe una constante oposición interna, en la que cualquiera de las fuerzas vivas puede ganar. Depende de si la fuerza interna es la que prima o de si la fuerza resultante crea un núcleo de carácter sólido, de manera que la estructura sólida se crea y la preservación de su estado de solidaridad física, depende entonces de la presión externa.

Para corroborar su existencia, todos los factores deben mantenerse en proporción adecuada y mantener la debida cohesión mutua, pues de ellos depende la resultante interna, es decir, la energía vital.

La médula de control de todos los núcleos físicos fundamentales es en consecuencia el punto de control de la energía pra'n'a colectiva. Mientras la manifestación de la energía vital (pra'n'a'h), básicamente depende de dos condiciones esenciales: en primer lugar, la resultante de pra'n'a'h debe ser una fuerza interna, y en segundo lugar, debe  regir un ambiente de convivencia amable.

Empero por ejemplo, en los mamíferos, la vida se crea en el útero, donde se forma la primera estructura física básica que tiene energía potencial, de donde emana una longitud de onda específica. Ella a su vez, recibe la potencialidad del momentum de los espermatozoides.

Por su parte, los espermatozoides obtienen su movimiento a partir de la potencialidad vital regente en el cuerpo masculino, y es por esto que se dice que el ser viviente reside primero en el líquido seminal del varón, luego en el vientre de la madre, y al final, regresa al seno de la Madre Tierra, quien siempre lo acoge.

Según sus creencias, todo éste universo compone el macrocosmos y el microcosmos simultáneamente, pues esta dimensión no es sino un mundo de materia inerte, ya que en realidad al final, simplemente se trata de la acción de una presencia viva o de una manifestación del espíritu supremo, en cualquiera de todas las formas posibles.

La materia física es el espíritu percibido y manifiesto a través de los sentidos; éste tipo de materia superior se encuentra en perpetuo movimiento, emancipada y absoluta. Tal fenómeno se define como: ‘la vida única que vibra en cada partícula componente del átomo básico presente en el la totalidad del universo’.

El tiempo, el espacio, la energía, la materia y la vida en su esencia, afectan los cuerpos teóricamente que aunque son inseparables, bien se pueden considerar separadamente para ciertos propósitos analíticos, más en realidad para efectos prácticos, no se pueden siquiera concebir como independientes.

Establecidos los conceptos anteriores, ahora se pueden desarrollar algunas teorías, no excluyentes, sobre la percepción del tiempo y de la existencia del espacio, especulaciones que en este caso particular están asociadas con la metafísica. (se pueden repasar los extractos al respecto)

“Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres”. Francisco de Quevedo.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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